Esta cadena de tres cafeterías fortalece el cultivo del grano de la zona de Íntag, en Cotacachi.

Esta cadena de tres cafeterías fortalece el cultivo del grano de la zona de Íntag, en Cotacachi.

Sofía Ramirez
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Desde Íntag surge una cafetería gourmet

20 de marzo de 2016 15:54

El aroma del café de Íntag, un valle localizado en el cantón Cotacachi (Imbabura) ‘envuelve’ al ingresar a la cafetería Río Íntag.

Este establecimiento, ubicado en el sector de La Floresta, en el norte de Quito, es el tercer local de esta cadena que nació hace cinco años, de la mano de Eddy Fuertes. Este oriundo del lugar, de 33 años, vio en el valle donde creció, la fortaleza para posicionar el café que se cultiva en la zona. Las otras dos sucursales están en Cotacachi y en la estación del tren de Andrade Marín, en Antonio Ante.

De acuerdo con la Asociación Agroartesanal de Caficultores Río Íntag (Aacri), en esta región se cultivan unas 20 toneladas del grano rojo; que luego de pasar un proceso minucioso de tostado, se puede degustar con leche, chocolate, ron, whisky o vodka.

En los dos últimos años, esta zona ha tenido mayor visibilidad por los proyectos mineros que se intentan desarrollar allí, pero para Eddy Fuertes, en cambio, “el café arábigo que se cultiva aquí es el valor más importante”, dice.

Para este joven, que estudió en Argentina, Francia y otros países, carreras afines a los negocios, al frecuentar la parroquia de Peñaherrera, en Íntag, recordó cómo su familia elaboraba café artesanal:  “desde niños aprendimos a cultivar y jugar entre los cafetales”.

En el 2010, este emprendedor, con un acento entre bonaerense y cotacacheño, menciona que regresó al país para trabajar en un voluntariado en la parroquia de Peñaherrera; y allí se acercó a la Aacri, gremio que desde 1998 se formalizó y elaboraba café arábigo y orgánico para exportación.

Además de beneficiar a 150 familias, la organización trabaja bajo los lineamientos de comercio justo. Por eso, este emprendedor observó una oportunidad de negocio: establecer una cadena de cafeterías que promocione el café de Íntag, bajo un nuevo concepto en diseño y productos.

En el 2010, invirtió USD 6 000 para abrir la primera cafetería que se ubicó en un espacio municipal llamado Casa de las Culturas, en pleno centro de Cotacachi. Fuertes explica que estar en este sitio fue estratégico para su crecimiento, debido al perfil de los turistas que visitan este cantón.

Y cuatro meses después se trasladó frente a la plaza de San Francisco, cerca del Centro de la ciudad. Aquí implementó el local con diseños vintage y modernos a la vez: “Preferimos un estilo ecléctico en la cadena de cafeterías, con materiales reciclados, cuadros burlesque”, explica Eddy Fuertes.

Para la elaboración de las diversas variedades de bebidas de café, la cafetería Río Íntag utiliza un quintal mensual de café elaborado por los caficultores del gremio.

Además, se definió una línea de repostería que utiliza productos ancestrales como melloco, yuca, ocas, toctes o quinua, remolacha, zanahoria, explica la chef Jenny Mancheno, quien desde noviembre pasado se convirtió en proveedora de esta firma, que ahora tiene su segundo establecimiento en el sector de La Floresta, en el norte de Quito. Ella elabora unas 30 tortas en promedio para la cafetería.

Los ingredientes adicionales para estos productos los adquieren en ferias orgánicas de Cotacachi, como la Jambi Mascari, que se expone todos los fines de semana cerca al mercado de Cotacachi.

La cadena de cafeterías Río Íntag ha tenido un crecimiento sostenible en los últimos cinco años. De esta manera, permitió que se creasen 17 plazas de trabajo directo, entre meseros, cajeros y ­personal administrativo.

Para este año, la estrategia de crecimiento será posicionar el café integño en Quito. Esto, debido a que en el largo plazo se tiene el objetivo de abrir otras cafeterías en ciudades como Guayaquil.  Aunque la consigna será la misma: ‘dar a conocer a los caficultores de la zona de Íntag’.