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En la Feria de Carrizo se presentaron los productos de los artesanos de El Tingo, en la parroquia de Alangasí. Fotos: cortesía GAD Alangasí

En la Feria de Carrizo se presentaron los productos de los artesanos de El Tingo, en la parroquia de Alangasí. Fotos: cortesía GAD Alangasí

150 artesanos moldean el carrizo

14 de diciembre de 2016 16:08

Los canastos, las pajareras, las lámparas, los portarretratos y los muebles son algunos de los productos que comercializan los artesanos de Alangasí, quienes tienen un reto: mantener la elaboración de artesanías con carrizo, así como lo hacían sus ancestros.

La tradición de estos artesanos data de decenas de años atrás, cuando sus padres y abuelos les enseñaron a confeccionar productos como las canastas o las esteras; estas últimas eran utilizadas como colchones por las familias de esta parroquia rural de Quito.

Nelly Umaquiza es una de las artesanas de la comunidad. Cada 15 días compra la materia prima en Guayllabamba para elaborar las artesanías, que le han servido para sacar adelante a sus tres hijos y a su esposo. “Con la elaboración y la venta de estos productos logré que todos mis hijos se gradúen, también ayudé a mi esposo”, explica la mujer de 47 años.

Ella compra 300 carrizos al mes y le sirven para elaborar seis juegos de canastas, esteras y demás productos que le pidan. La diferencia, asegura Umaquiza, es que elaboran esteras rectangulares y no cuadradas como hacen en otras provincias del país.
Para levantar su negocio, Umaquiza destinó un monto de USD 35, que es el costo de la materia prima. El material restante lo tiene en su casa, por lo que evita gastos innecesarios, dice.

Los juegos de muebles están entre los USD 25 y 40. La elaboración de estos objetos es una de las tareas más complicadas, pero con práctica logra terminar en dos días. Todo depende del diseño y el modelo que pidan sus clientes.

La elaboración de los muebles es una actividad que la realiza junto con su esposo, quien perdió el trabajo y decidió apostarle a esta tradicional actividad de Alangasí.

El próximo año Umaquiza tiene nuevos retos: uno es abrir un local en El Tingo, lugar en el que actualmente reside. Para ella es una necesidad, ya que, hoy en día, deja sus productos en los locales de Santa Clara, en el norte.

Días atrás los artesanos de esta localidad se organizaron para realizar una feria y mostrar sus productos. Incluso, Umaquiza presentó sus productos estrella: las casas y camas para perros y gatos. “Es nuestro valor agregado, lo que nos diferencia”, asegura.

Actualmente esta emprendedora tiene un ingreso de USD 600 al mes, que le sirven para mantenerse y para comprar más carrizo.

La feria tuvo el apoyo de la Junta Parroquial de Alangasí, que apoyó con el espacio y las comparsas para alegrar la feria.

Su vicepresidente Henry Quimbiulco explica que esta actividad vuelve a tomar impulso por la conciencia ambiental y por la identidad. “El uso de artículos elaborado con productos biodegradables como el carrizo, en reemplazo del plástico, no solo protege la naturaleza sino que impulsa el trabajo artesanal y dinamiza la economía comunitaria”.

Para Quimbiulco, el apoyo a los artesanos es importante porque consolida la identidad de los pueblos de la zona rural de Quito.

Carmen Cevallos es una asidua compradora de este tipo de artesanías. Ella considera que es crucial apoyar a los artesanos quiteños que viven del arte.

“Es importante que los compradores apoyemos los productos nacionales y más aún si son realizados por artesanos. Debemos ya aprender a valorar lo nuestro”.

En esto coincide Laura Guamán, quien recuerda que en su niñez, su familia acostumbraba a comprar esteras o muebles de este material. “Cuando veo estos productos recuerdo mi infancia, por lo que prefiero comprarlos”.

En Alangasí se cuentan alrededor de 150 canasteros, que trabajan el carrizo, según la Junta Parroquial. La mayoría son de avanzada edad. “Es una actividad que tradicionalmente se ha heredado de abuelos a padres y de estos a sus hijos. Esperamos que se mantenga”, dice Quimbiulco.