Segundo, Silverio y Fernando Terán impulsan la empresa Milmarte, que elabora ponchos. Foto: Francisco Espinoza para LÍDERES

Segundo, Silverio y Fernando Terán impulsan la empresa Milmarte, que elabora ponchos. Foto: Francisco Espinoza para LÍDERES

José Luis Rosales (F)
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Los ponchos hoy tienen diseños modernos

4 de julio de 2016 08:28

El artesano otavaleño Silverio Terán nunca ha salido del país, pero sus ponchos han rebasado fronteras. Él heredó el gusto de trabajar la lana de oveja y alpaca de su padre, Segundo, quien inició esta tradición familiar.

Silverio Terán encabeza la firma Milmarte, que tiene su almacén y taller textil en la comunidad de Peguche, en Otavalo, en Imbabura. Su nombre se deriva de la raíz kichwa Milma, que significa lana.

Sus hijos Segundo, Edwin y Fernando Terán Lema tomaron la posta de este emprendimiento especializado en la confección de ponchos, chompas y sacos para niños, mujeres y hombres. Entre las innovaciones está la implementación de la marca Milmarte, que la promocionan desde hace ocho años.

El eslogan, Arte realizado en lana, responde a las nuevas tendencias en diseños y colores.
La renovación de esta tradicional prenda fue posible con la adquisición de ocho máquinas tejedoras automatizadas. Así concluyeron tres décadas en las que Silverio entretejió los abrigos, de un solo color, en un telar manual.

Terán recuerda que solo había lana con gamas naturales en crema y gris. Y con un proceso de tinturado artesanal se obtenían hilos con tonos rojo y vino.

Ahora en el mercado hay una amplia variedad de colores. Pero cuando hay un pedido específico de un tono en particular compran la lana en crudo y la envían a teñir.

Hoy la mayoría de ponchos se confecciona con figuras étnicas. Se trata de diseños como el de la chacana o cruz andina. Otro está inspirado en culturas amerindias.

Las formas se logran gracias a la modernización del taller. No fue una tarea sencilla, recuerda Silverio. A él, por ejemplo, le tomó dos años adaptar la primera máquina a sus necesidades.

Segundo cuenta que su progenitor acondicionó la tejedora automatizada para trabajar con hilo de lana y no de algodón.

También redujo la velocidad de las máquinas para obtener un tejido que se asemeje a uno elaborado a mano, explica.

Segundo Terán calcula que en la compra de maquinaria han invertido alrededor de USD
25 000. La innovación permitió aumentar la producción del taller. De las 15 prendas a la semana que confeccionaban en los cuatro telares manuales pasaron a producir 300.

También han incursionado con ventas en el exterior. Con un tono de orgullo, Silverio comenta que sus ‘ponchitos’ van a Canadá, España, Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Chile. A estos dos últimos países envían entre 300 y 400, antes de la temporada de invierno
Al principio, las prendas eran comercializadas en el Mercado Centenario, más conocido como la Plaza de Ponchos, Otavalo.

Esta ha sido una de las mejores vitrinas para dar a conocer sus productos. Luego, los artículos de Milmarte fueron llevados por los comerciantes otavaleños a diferentes partes del mundo.

Sin embargo, una de las nuevas propuestas de la firma es la venta al por menor a escala internacional.

Los clientes realizan los pedidos a través de la cuenta de Facebook: Milmarte Ponchos. La entrega se realiza por correo.

La firma otavaleña obtuvo, en el 2015, el tercer lugar en la categoría Tejido Artesanías en el concurso de productos innovadores.

Datos del negocio

La tienda.
El almacén taller está ubicado en el barrio Central, a 100 metros de la plaza de la comunidad de Peguche.

Los pedidos. Las ventas se realizan al por mayor y menor. Los pedidos se hacen también a los teléfonos (06) 2 690 200/ 096 7097 237.

Los modelos. Hay ponchos de los denominados diseños largo, capa, capucha, esquinado. Este último es para damas.

Las visitas. El almacén de Milmarte también es visitado por turistas extranjeros que llegan en tours a Imbabura.