Redacción Quito
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J.F. Carpio: 'La creatividad empresarial se asfixia'

Juan Fernando Carpio, analista y académico, habla sobre las políticas económicas de los gobiernos.

¿Por qué escribió este libro? ¿Qué le animó a hacerlo?
Escribí este libro para compartir con la gente las nociones económicas que le permitan entender y oponer resistencia al saqueo y las crisis que los gobiernos de izquierda y derecha le provocan por turnos. Para que (la gente) sea más escéptica cuando nos vendan atajos al paraíso y descubramos que siempre, de mil maneras, nosotros pagamos la cuenta.

¿Por qué los gobiernos habrían de ocultar una política económica?
Más que una política económica, nos ocultan (en aulas y en el discurso oficial) leyes o efectos universales de sus acciones. Por ejemplo, el Efecto Cantillon, que ya no se enseña en más del 99% de aulas ecuatorianas. La inflación de la oferta de dinero no es una mera herramienta tecnocrática y neutra socialmente, es un sistema de redistribución regresiva del ingreso, desde las grandes mayorías hacia los bien conectados y los más hábiles financieramente. La inflación no dinamiza la economía; genera una redistribución de pobres hacia ricos y vuelve más cortoplacista y menos ahorrista a un país. Esto se puede ver en la tasa de ahorro en EE.UU., en que los ciudadanos solían ahorrar 8% de su ingreso hace 40 años y hoy es alrededor del 2%. Eso genera consumismo.

¿Qué gana un gobierno con esa estrategia?
Otorgar privilegios y lograr protagonismo injusto. Nos roban, nos corrompen y para colmo, quieren monumentos en agradecimiento.

¿Y qué pierde?
Un mejor entorno en el largo plazo. Un país con una clase política, financiera y empresarial que prefiere la trampa y el atajo, destruye el 'fair play' y el avance integral de toda la sociedad en el mediano plazo.

Muchas veces se critica que es fácil revelar errores desde la academia. ¿No cree que pueda pasar lo mismo con su libro?
No es fácil cuando el 'establishment' estatal ha acaparado la educación superior y subsidia y promueve a autores que le justifican en su accionar abusivo y asfixiante. Financia, en otras palabras, a intelectuales de la corte. A justificadores del estatismo prebendista y paternalista, a sueldo.

En esta publicación defiende el liberalismo y critica el socialismo, ¿por qué lo hace?
Porque el socialismo tiene una gran etiqueta para el marketing ("social, socialismo"), pero es mera arrogancia: la pretensión de planificación central de interacciones sociales que por definición son cooperativas, consensuales y creativas. El socialismo es el intento de diseñar a la sociedad desde arriba. El liberalismo, el de darle un marco decente de reglas básicas y permitirle florecer. El liberalismo produce aprendizaje social, pero trabaja un poco lento para los atolondrados de cada país.

¿Qué efecto espera que esta publicación tenga en el público?
Que cause al menos un poco de indignación hacia las élites político-financieras. Nos están saqueando, endeudando y asfixiando la creatividad empresarial.

¿De las 10 lecciones que propone existe alguna en especial para tener en cuenta?
Que el dinero debe ser fuerte, preferiblemente ser un metal precioso, para que los precios bajen sanamente año tras año, con cada mejora de productividad. Eso sería retornar al capitalismo: innovación y precios cada vez mejores como vemos hoy solamente en la industria de hardware y software, ocurriendo en todas las industrias. Así, las familias e individuos liberan recursos para consumir más artes, turismo y hacer ocio creativo de muchos tipos. El capitalismo nos iba liberando hasta que los gobiernos monopolizaron la producción de dinero.

  • Hoja de vida.

Formación.  Juan Fernando Carpio es economista de la Escuela Austriaca.

Academia. Es docente de la Universidad San Francisco de Quito.

Motivador. Colabora como coach empresarial e individual.