Una de los jóvenes que se capacita en el Hotel JW Marriott, como parte del programa Espíritu de Servicio. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Una de los jóvenes que se capacita en el Hotel JW Marriott, como parte del programa Espíritu de Servicio. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Valeria Heredia
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Jóvenes vulnerables que reciben apoyo

3 de abril de 2017 14:44

Un grupo de voluntarios hizo una donación más valiosa que el dinero y los objetos: compartieron su tiempo y sus conocimientos con jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Ubicado en una de las zonas de mayor movimiento económico de la capital, el Hotel JW Marriott Quito abandera desde el año pasado el proyecto denominado Espíritu de Servicio, que unió a 289 voluntarios del hotel.

El proyecto consiste en apadrinar a dos jóvenes de grupos vulnerables durante tres meses para que aprendan conocimientos hoteleros. La ingeniería, el ‘housekeeping’, la lavandería y la floristería son parte de las áreas que abordan los jóvenes considerados como pasantes.

El hotel trabaja con una adolescente de 17 años que pertenece al Centro Adole-Isis de Acogida Temporal para madres adolescentes y adolescentes embarazadas, y refugiados de HIAS, una organización global de protección e integración de refugiados. La meta es preparar a los beneficiarios para la reinserción laboral.

Este proyecto ya cuenta con beneficiados: cuatro madres adolescentes culminaron el curso y recibieron su certificación de culminación de esta capacitación.

La formación incluye servicio al cliente, procedimientos y políticas de la empresa con respecto a seguridad, responsabilidad ambiental y otros temas.

Priscila Almeida, trabajadora social en JW Marriott, explica que el proyecto engloba a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores; pero la gran apuesta es el proyecto de aprendizaje y capacitación. “Los refugiados y las madres adolescentes aprenden conocimientos básicos de hotelería. Lo que les lleva a tener más oportunidades de trabajo”.

El proyecto tiene tres fases, en el caso de las madres adolescentes. Primero aprenden arreglo de habitaciones; luego van a la lavandería, donde se capacitan en lavado de ropa y manejo de maquinaria industrial; y el último mes pasan a floristería, con el objetivo de desarrollar su creatividad.

Los adornos florales decoran distintos espacio del hotel.

Mientras que los jóvenes aprenden mantenimiento e ingeniería dentro del hotel; es decir, instalaciones eléctricas, tuberías, etc.

Para Almeida, el objetivo central es aumentar la autoestima y fortalecer sus relaciones sociales y laborales dentro del hotel.

Almeida sostiene que el ambiente laboral permite que los jóvenes se desenvuelvan de mejor manera. “Cuando termina el curso no queremos que se vayan”.

Lo importante de este proyecto es que deja las puertas abiertas para que cuando terminen sus estudios puedan ingresar al hotel como empleados.

Otro de los beneficios de Espíritu de Servicio es que los pasantes pueden acceder a servicios del hotel como la comida, explica la trabajadora social del hotel.

Además, cuentan con un bono de USD 50 al mes para que se transporten sin complicaciones desde sus casas hasta el trabajo y viceversa; también tienen atención médica. “Las fundaciones a las que pertenecen cubren sus gastos y buscan reinsertarlos en los diferentes puestos de trabajo”.

El hotel, además, hace un seguimiento de las personas que se capacitaron dentro del hotel, para saber si se ponen en práctica los conocimiento aprendidos.

Según Almeida, hay otros proyectos de responsabilidad social. Este año, por ejemplo, entregarán una vivienda y adecentan un albergue de la ciudad.

“Una vez al mes realizamos un proyecto de responsabilidad social; hacemos reforestación, visitas de niños a las instalaciones del hotel, limpieza de los alrededores, apoyo a otras instituciones...”.

Para Almeida, el espíritu de servicio es un valor innato del hotel, que lo fortalecen a diario.