Diego González, propietario de la empresa Artilugios, sacó al mercado  juegos tradicionales bajo el nombre de Divertimentos. Hay dos paquetes. Foto: Alfredo Lagla / LÍDERES

Diego González, propietario de la empresa Artilugios, sacó al mercado juegos tradicionales bajo el nombre de Divertimentos. Hay dos paquetes. Foto: Alfredo Lagla / LÍDERES

Mayra Pacheco
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Los juegos tradicionales se niegan a desaparecer

17 de julio de 2017 14:42


Los juegos tradicionales regresan a recuperar su espacio. En esta época en que los niños recurren a las tabletas o celulares para entretenerse, Divertimentos trae de vuelta siete opciones para jugar como en los viejos tiempos.

Desde hace tres años, los trompos, yoyos, canicas, perinolas, macatetas, baleros y zumbambicos son, otra vez, una alternativa para jugar como antes, menciona Diego González, propietario del producto Divertimentos, que se embala en su empresa Artilugios.

Estos juguetes que evocan recuerdos en muchos adultos vienen en dos presentaciones. Dentro de una caja de cartón se encuentran tres o cuatro de estos objetos, según la colección.

Con Divertimentos, González pretende recuperar estos juegos tradicionales que fueron parte de su niñez y de otros adultos más. El propósito es que las personas incluyan estos entre sus juegos de mesa y vuelvan a compartir su tiempo con la familia, dice este empresario de 48 años. Además, aspira que las nuevas generaciones conozcan y aprendan su uso.

Para quienes esta oferta les resulte extraña, en la caja se incluye un manual. Este contiene una reseña histórica y se explica cómo jugar con ellos. Las indicaciones están en español e inglés.

La mayoría de los juguetes de Divertimentos está diseñada en madera o en acrílico. Son hechos artesanalmente, en un 80%. Todos son totalmente funcionales, pero también sirven como un elemento decorativo o de colección.

Al momento de elaborar estos juguetes se toma como referencia los diseños hechos por González, quien es diseñador gráfico. Con base a estos, la fabricación se realiza en Promadart, ubicada en Carapungo, en el norte de Quito.

Ahí se transforma los pedazos de ciprés, pino y otras variedades de madera en juguetes. Byron Ortiz, propietario de este taller, comenta que los materiales que se emplean son resistentes para que los trompos, por ejemplo, soporten las caídas y los baleros, los golpes repetitivos.

Además, se busca que tengan un buen acabado. La entrega se hace bajo pedido.Actualmente, las dos colecciones de Divertimentos se encuentran a la venta en Fybeca y Juguetón. Más adelante, González tiene previsto abrirse mercado en la Librería Española. En estos lugares el precio final promedio de cada caja de juego es de USD 17.

La presencia de Divertimentos en estas tiendas responde, en parte, a la medida del Gobierno de incluir productos nacionales en las jugueterías, desde el 2014. Pero también pesa su calidad.

Norma Holguín, gerente de Operaciones de Juguetón, recuerda que en esta cadena se consideró a los mejores. “Divertimentos es un producto de calidad, que es nuevo en el mercado, tiene un buen precio e imagen”.

Juguetón compra unas 300 unidades al año para ofrecerlas en los 25 locales a escala nacional.
Aparte de estos espacios, Divertimentos ha estado presente en tiendas artesanales, en ferias como: Texturas, Colores y Sabores, en Quito; y en el Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares (Cidap), en Cuenca, entre otras.