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La aerolínea, propiedad de la alemana Lufthansa, estuvo nominada por Air Transport News como la mejor de 2015, en la categoría de bajo coste. Foto: Dominik Guenther/ EFE

De los 150 pasajeros a bordo del A320 siniestrado ayer en los Alpes franceses, 72 eran de nacionalidad alemana y 35 españoles. Foto: Dominik Guenther/ EFE

Lufthansa vive los momentos más dramáticos de sus 60 años

25 de marzo de 2015 12:00

El accidente del vuelo de Germanwings que dejó 150 muertos este 24 de marzo podría tener consecuencias económicas para la matriz Lufthansa y abrir una grieta en uno de sus principales valores: la fiabilidad.

La mayor aerolínea europea y su filial de bajo costo, que hasta el martes no había sufrido accidentes, tomaban la seguridad y el rigor organizativo como aspectos centrales de la marca.

Los analistas creen que les costará mantenerlos intactos tras la catástrofe. "Para Lufthansa representa una importante pérdida de confianza que no podrá borrar tan fácil", sostuvo por ejemplo Jochen Rothenbacher, del banco Equinet.

Así lo dieron por sentado también las Bolsas, donde las acciones de Germanwings y la matriz se derrumbaron el martes. Si bien en Lufthansa nadie comenta por el momento las implicaciones económicas del desastre por un natural respeto a las víctimas, la mayoría de ellas alemanas y españolas, todos reconocen que el accidente llega en un momento delicado para la empresa.

Fuertes cargas en pensiones, decisiones erradas en la especulación con el combustible y una inacabable serie de huelgas de pilotos redujeron casi a cero el beneficio del grupo en 2014. Todavía sigue siendo incierto que el director ejecutivo Carsten Spohr logre imponer a los combativos pilotos el duro plan de ahorro diseñado para hacer más rentable la compañía.

El piloto de formación tiene aún pendiente demostrar también que Lufthansa puede gestionar un servicio de bajo costo junto con su oferta tradicional. En ese contexto llegó el desastre de Germanwings y un impacto de imagen que dentro y fuera de la compañía dan por hecho, más allá del grado de responsabilidad de la empresa, las causas del accidente o el buen historial de Lufthansa en materia de seguridad.

"Es una día negro para la empresa", señaló Spohr tras el accidente. Otros apuntan que también podría serlo para Airbus, fabricante del avión estrellado, si el grupo se viera afectado por detalles del accidente como posibles problemas técnicos.

Germanwings, entre tanto, tiene los días contados desde hace tiempo. A pesar de la buena marcha de su negocio los últimos dos años, la marca cederá paulatinamente el paso a Eurowings, nueva etiqueta de bajo costo de Lufthansa.

Los 58 aviones de Germanwings no serán pintados con la nueva marca, pero los pasajeros solo podrán comprar tickets a través de Eurowings. La decisión se apoya también en la búsqueda de reducir costos: los pilotos de Germanwings operan en condiciones similares a las de sus colegas de Lufthansa, mientras que los de Eurowings son considerablamente más baratos.

El destino de Germanwings es, precisamente, uno de los frentes abiertos entre Lufthansa y el sindicato de pilotos VC, que organizó una serie de huelgas que también sacudió la imagen de la aerolínea.

Desde abril de 2014 hubo 12 medidas de fuerza con 4 300 vuelos cancelados y medio millón de pasajeros afectados. El accidente podría traer ahora una tregua. "Estamos consternados y tristes por lo ocurrido y tenemos por eso preocupaciones muy diferentes", dijo Jörg Handwerg, portavoz del VC, ante la pregunta de si los pilotos planeaban más huelgas. Pero Lufthansa afronta ahora nuevos y delicados frentes por la catástrofe.