Paulina Mantilla muestra algunas de las piezas que restaura y crea en su taller. Foto: Julio Estrella / LÍDERES

Paulina Mantilla muestra algunas de las piezas que restaura y crea en su taller. Foto: Julio Estrella / LÍDERES

Adriana Bucheli
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Un lugar que da nueva vida a los muebles antiguos

6 de marzo de 2017 17:45

Restaurar muebles no resulta una tarea habitual para una administradora de empresas turísticas, sin embargo los precios y la falta de disponibilidad de mercadería a su gusto, direccionado a las antigüedades, hizo que Paulina Mantilla incursionara en el negocio y creara su ­Taller Vintage Amalini.

Con una mezcla de los nombres de sus hijos, Amalia y Nicolás, Mantilla bautizó a este emprendimiento que lleva en el mercado desde finales del 2015.

Esta mujer recuerda que todo se inició cuando buscaba un librero estilo vintage, pero las opciones del mercado local eran limitadas y costosas, por lo que decidió comprar uno nuevo y ver la manera de adecuarlo.

El resultado fue satisfactorio y su esposo le recomendó iniciar con el negocio, para lo que empezó a autoeducarse buscando información y videos de técnicas en Internet. Contactó a un carpintero para que le ayudara a preparar los muebles y tapizarlos y se puso en la tarea de buscar enseres para restaurar.

Recorridos por pueblos pequeños y carpinterías, así como por lugares con telas lo menos comunes posible para la tapicería son la manera usual que tiene Mantilla de conseguir materiales; sin embargo, una opción que brinda la emprendedora es renovar los muebles antiguos. “Las herencias de las abuelitas, las tías, las recibimos y las trabajamos en conjunto con el cliente, para que quede justo como lo espera”, asegura la emprendedora.

Es el caso de María José Dillon, quien hizo restaurar una silla pequeñita para su hija. Esta silla le había quedado de herencia de un familiar y realmente no consideraba que podría arreglarse por su deterioro. “Yo no daba ni USD 1 por la silla cuando se la entregué a Paulina y ella me la devolvió perfecta”, comenta Dillon, al explicar que el trabajo es muy detallado y siempre queda a gusto del cliente. Además de la silla, Dillon compró una mesa restaurada.

En relación con los costos, Mantilla cuenta que las mesas para ser trabajadas se pueden encontrar por USD 100 o sillas por USD 50 cada una, pero todo dependerá del estado del mueble.

La inversión inicial para sacar adelante Amalini fue de alrededor de USD 1 500, monto que al momento ya se ha recuperado. Un punto que hay que tomar en cuenta, explica Mantilla, es el hecho de que el trabajo manual muy pocas veces es valorado en el país, ya que, por ejemplo, elaborar una silla, una mesa o un velador con estilo vintage lleva su tiempo, porque no solamente implica la pintura sino también la búsqueda de los materiales para que cada mueble sea único. Por los detalles y el trabajo manual, el tiempo para tener listo un mueble es de un par de semanas, en promedio.

En cuanto a su producción, ha entregado unos 15 muebles, sumados a 16 cuadros infantiles, que también elabora.

Los precios de sus productos son variables, porque cada pieza es única. Lo único que tiene precio fijo son los cuadros, que están en USD 25. El precio de otros productos va de acuerdo con el trabajo que requieren, por ejemplo, se puede restaurar una mesa por unos USD 45 o USD 50, sin embargo hay también veladores que cuestan unos USD 55, mesas de 110, y sillas que llegan a los 350. Pese a ello, sus precios representan cerca de la mitad de lo que se puede encontrar en el mercado y tiene una utilidad de cerca del 30%.
Sus principales vías de promoción son Facebook y Mercado Libre.