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Fotos: Xavier Caivinagua para LÍDERES

Luis Pástor es Gerente de Advance Consultora. Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES

Luis Pástor: La capacidad para ahorrar es limitada

13 de diciembre de 2015 12:20

Luis Pástor es Gerente de Advance Consultora analiza los resultados de un sondeo realizado por esta firma, que se enfoca en los ingresos de los ecuatorianos y la posibilidad que tienen de ahorrar. Asegura que el escenario actual es complicado, pero no es una catástrofe.

Advance Consultora acaba de presentar los resultados de un sondeo sobre los ingresos de los ecuatorianos. Allí se detalla si esos ingresos alcanzan y si permiten ahorrar.
¿Por qué realizar un sondeo con esas características?

En esta coyuntura, en la que se habla de crisis a diario, uno de los temas más relevantes es el ingreso de una familia y ver cómo sus integrantes perciben esta situación. Entonces, elaboramos un estudio coyuntural en noviembre pasado, con 1 200 encuestas en Quito, Guayaquil y Cuenca. Los resultados nos permiten entender qué piensa la gente, ahora que la palabra de moda es crisis.

¿Qué respuesta obtuvieron? ¿Qué está pensando la gente?

Si hacemos un análisis por grupos de edad, tenemos segmentos que dicen que les alcanza mejor que otros. En el grupo comprendido entre los 20 y los 30 años, por ejemplo, nos dicen que sus ingresos les alcanzan y les permiten ahorrar; esto pasa, porque mucha de esta gente aún no tiene hijos y tiene capacidad de ahorro. Pero a partir de los 30 años en adelante va cayendo esa posibilidad de ahorrar. El segmento que menos posibilidad de ahorro tiene, según la encuesta, es la población de 61 a 70 años, probablemente por estar jubilados y ya no ser personas activas económicamente. Entonces, podemos decir que mientras más edad tiene la población disminuye la posibilidad de ahorro.

¿La encuesta también analiza si a esas personas les alcanza sus ingresos?
Si hacemos una media de todos los segmentos por edades, podemos decir que a la mitad de los consultados lo que ganan les alcanza con lo justo.

¿Eso es bueno o malo?

Digamos que se llega a un punto de equilibrio en el hogar. Con lo que ganan se cubren los gastos, pero no se tiene capacidad de ahorro y si la persona se descuida y se endeuda, no va a tener capacidad de pago. Entonces, sin capacidad de ahorro, la persona no se puede endeudar; además, si las personas se endeudan, van a tener problemas para pagar.

Más allá de los datos y las cifras que arroja el sondeo, ¿cómo se pueden interpretar los resultados de su encuesta?

El tema está en ver cómo está la distribución de la riqueza. En la encuesta se ve que los estratos más populares siguen siendo más vulnerables, con menor capacidad de ahorro. Ellos pueden ser los más afectados en una coyuntura como la que está atravesando el Ecuador.

Muchos de sus integrantes pertenecen a la clase obrera, que, a veces, cuando las empresas hacen recortes, son los primeros en ser despedidos. Si pensamos en una empresa en época de crisis yo diría que se despiden más a obreros que a ejecutivos. A esto hay que sumar la percepción de una posible inestabilidad laboral, que puedan sentir las personas en la actual situación. Hay que agregar que a este segmento socioeconómico, sus ingresos les alcanza con lo justo, según los resultados del sondeo.

¿Se puede sostener que los obreros de una empresa son los más propensos a salir de una compañía durante los tiempos de crisis?

Es un supuesto, pero razonado. Por ejemplo, en una panificadora que vendía 1 000 panes al día y que, por la crisis, sus ventas bajan a 500 panes, los primeros despidos estarán en quienes amasan el pan; porque, si la gente deja de comprar, también baja la elaboración. Pero sí se mantendrá el puesto de la persona que cobra en la caja, porque alguien debe cobrar, así las ventas disminuyan. Normalmente suele suceder así; no digo que solo sea ese segmento el afectado por los recortes de personal, pero es el más propenso.

Otro dato del sondeo señala que la mayoría de la población cree que su situación económica se ha estancado, aunque muy pocos -menos del 5%- dicen que empeoró.

La gente siente que no ha mejorado su situación económica y tampoco su capacidad de ahorro, que es limitada. Al estancarse no ha mejorado y vive con lo justo.

¿Qué sensación queda luego de presentar el estudio?

La sensación es que este año y el próximo hay que ser prudentes en las acciones que desarrollan las empresas, pero tampoco es un escenario catastróficamente malo. No es un ‘apaguemos las luces y vámonos’. Más bien, se puede leer como que la situación económica no se percibe muy bien, pero tampoco es un desastre, al punto de cerrar los negocios. Las empresas están siendo prudentes y hacen ajustes, pero tratan de no caer en un círculo vicioso de pesimismo. Actúan así, porque si a la contracción de ventas se suma un factor de insatisfacción con el servicio o producto ofertado, la situación se complicaría aún más para los negocios. Hemos visto que las empresas están trabajando con el equipo que quedó, usando tiempo para capacitarse y tratando de mantener la motivación en sus colaboradores.

Los grandes empresarios hablan hoy en día de ‘crisis peores’ en años pasados, que han sido superadas. ¿Qué pasa con el pequeño y con microempresario?

Los micros y pequeños empresarios deben tener como espejo a las empresas grandes. Las pequeñas empresas dicen, por lo general, que no pueden hacer lo mismo que una grande, con décadas en el mercado, pero el espejo que pueden ver es que esas compañías siguen allí, pese a las crisis. Un empresario, pequeño o grande, debe ser perseverante y no caer en el miedo a la crisis.

¿Y en el caso de las personas comunes, la ‘gente de a pie’?

La ciudadanía es sabia y sabe que en estos tiempos debe ser más cuidadosa en sus finanzas personales y restringirse en algunos temas. En la bonanza, las vacaciones eran de 10 días, ahora son de menos días y se viaja a lugares más cercanos y económicos. Además, el ‘ciudadano de a pie’ sabe que en crisis se regresa a lo básico. Se cambia la leche vitaminizada por la leche normal. Así se van ajustando poco a poco los patrones de consumo. La gente es cada vez más consciente de la situación y sabe cuándo ajustarse. Los ecuatorianos son creativos y saben ajustarse el cinturón.