Thalíe Ponce Redacción Guayaquil / LÍDERES
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Ma. Verónica Arias: Su misión es velar por lo sostenible

Cuando María Verónica Arias habla del medioambiente, lo hace como si se refiriera a un amigo de muchos años. Lo personifica. Así, al interlocutor le queda claro que domina el tema.

Es una de sus pasiones que, combinada con los estudios, la han llevado a ocupar destacados cargos en el área, como ser representante para Ecuador de la ONG ambiental estadounidense The Nature Conservancy, por ocho años; y ser parte del área legal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Actualmente, esta quiteña preside el Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental (CEDA) y también es miembro del Directorio de Ceres, una ONG ambiental que funciona a escala global.

Daniel Barragán, director ejecutivo del Centro, la describe como una mujer "alegre y capaz". Cuenta que la conoció en el 2001, cuando el CEDA estaba a cargo de la legislación de políticas de conservación. "El trabajo que inició en términos de conservación privada se ha convertido en una de las líneas de trabajo de la organización. Además, sus ideas han ido calando a nivel gubernamental". Destaca su trabajo con servidumbres ecológicas y con la biorreserva El Cóndor, ubicada en la cordillera del mismo nombre, que se encuentra en Zamora Chinchipe y Morona Santiago.

Esta apasionada de la gastronomía es también miembro de ACD Consulting Firm, una empresa consultora, con sede en Quito. La firma ofrece soluciones globales en América Latina en los procesos de desarrollo e inserción internacional, con enfoques comerciales y ambientales.

Allí, junto con otros dos abogados, trabaja como consultora para unas 20 empresas de diversos sectores productivos, como madereras, pesqueras, papeleras y textileras. Entre estas, por ejemplo, Pronaca y Aglomerados Cotopaxi.

Para Arias, muchas firmas en el país ya están incluyendo la sostenibilidad como eje transversal de sus operaciones. Hay otras -dice- que ya están mostrando interés en el tema, a pesar de no aplicar las medidas necesarias todavía.

Un ejemplo de esta vinculación con el mundo empresarial es su reciente participación en la conferencia Responsabilidad social, de la sensibilización a la acción; organizada por la firma Vallejo Araujo, en Guayaquil. Allí, destacó la importancia de que las empresas, sean grandes o pequeñas, trabajen con base en los parámetros de sostenibilidad. Su sueño, en el que ya está trabajando, es guiarlos hacia una producción amigable con el ambiente.

Esta ambición la fue moldeando desde su época universitaria. La etapa de estudios en Washington (EE.UU.) marcó su vida. Allí, conoció a personas de todo el mundo, con intereses comunes; mientras cursaba una maestría en Derecho Internacional Ambiental, de 1992 a 1994, en The American University.

Esos dos años le ayudaron a forjar su carácter. La diversidad de culturas con las que convivió le enseñaron a respetar otros puntos de vista. También, le otorgó una perspectiva globalizada.

Otro punto importante de la estadía en EE.UU. fue desarrollar hábitos de estudio, como parte de una beca que le otorgó la Organización de los Estados Americanos (OEA). "Tenía que ser excelente. Fueron meses dedicados al aprendizaje permanente", recuerda. En ese país, también realizó pasantías en la International Union for Conservation of Nature, dedicada a la conservación de la naturaleza y los recursos naturales para la supervivencia de las personas.

En 1994, regresó al Ecuador, donde, dos años después, fundó junto con otros nueve abogados el Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental (CEDA). En el 2003, se desligó de la entidad para representar al país en The Nature Conservancy, desde Quito. Luego, en el 2011, retomó la actividad y fue nombrada presidenta de la entidad. En esta organización, brinda consultoría a nivel gubernamental sobre políticas ambientales.

Por ejemplo, está por iniciar un proyecto con la Defensoría del Pueblo, en la recopilación del marco legal ambiental. Dice que se debe a que con la inclusión de los derechos ambientales en la Constitución, están apareciendo juicios que esta entidad a veces no sabe cómo direccionar. "Es necesario que los jueces conozcan a fondo las políticas. Hace falta capacitación y se está trabajando en ello".

Sus actividades laborales las combina con el servicio social. Fue Reina de Quito en 1987 y hoy es la presidenta de la Fundación Reina de Quito. Sofía Arteta, directora ejecutiva, dice que gracias a Arias están trabajando en la planificación estratégica de la fundación, lo que incluye delimitar la misión y la visión.

Arteta, quien conoce a Arias desde hace 16 años, destaca de ella un rasgo de su personalidad: "Es muy entusiasta y transmite eso a quienes la rodean". Además, dice que Arias disfruta de compartir sus conocimientos. "Es excepcionalmente inteligente y profesional".

Pero para esta amante de la lectura, no todo en la vida es estudios y trabajo. Su jornada laboral concluye a las 17:00, para terminar el día junto a sus hijas Isabella y Martina, de 13 y 15 años; y su esposo, Gonzalo Valarezo. Con ellos, disfruta de ir al cine y pasear los fines de semana. Él la define como una mujer entregada a las causas sociales y ambientales.

Una pasión sustentada con estudio

1994. Obtuvo una Maestría en Derecho Internacional Ambiental en The American University, en Washington,.

2009. Recibió un Diplomado en Liderazgo Político del IDE Business School.