Por Wilson Jácome, profesor IDE Business School Universidad de los Hemisferios
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Malecón 2000 Inversión privada, utilidad pública

El Malecón había tenido trascendencia desde el origen de Guayaquil: era la ventana de la ciudad, así como el puerto para el comercio. En la década de 1990 se había degradado al convertirse en lugar olvidado por los guayaquileños: la actividad comercial se había trasladado a otros sectores de la ciudad.

Una vez establecido el proyecto, los tres sectores del Malecón fueron inaugurados en la medida en que se terminaban. La primera etapa: Sector Centro, inaugurada el 9 de octubre de 1999, denominada Plaza Cívica. El 25 de julio del 2000 se inauguró la segunda etapa: Sector Sur, denominada Bahía Malecón. La última etapa: Sector Norte, el día 30 de octubre del 2000, denominada Jardines del Malecón.

Cuando se construía cada sector se resolvían problemas endémicos tales como las inundaciones del sector aledaño al Malecón. Fue necesario construir una cisterna con su sistema de bombeo, para controlar los niveles de agua del Río Guayas, y de esta forma, evitar inundaciones.


Hitos históricos

Guayaquil fue fundada en 1537. Los primeros habitantes de la urbe, clavando dos ringlas de estacas y rellenándolas con piedra, tierra, caracoles, astillas y los desechos del cerro, construyeron junto al río Guayas, la llamada Calle de la Orilla. Sobre este terreno y parte del socavo del cerro Santa Ana, construyeron La Planchada, la primera defensa guayaquileña ante los piratas.

En 1811 Francisco Ugarte presentaba un plano y presupuesto para la construcción del Malecón, ofreciéndose como director de obra. Cinco años después, la Gobernación mostraba interés en el proyecto. En 1820, el Malecón con forma de herradura tenía constante movimiento comercial en el día y se usaba como paseo de las familias en la noche.

En 1918, la Junta del Centenario integrada por prestantes guayaquileños concebía la idea de ampliar el paseo a orillas del río hasta la avenida Olmedo.

En marzo de 1997, los directivos del entonces Banco La Previsora, invitaban a la U. de Oxford Brookes de Inglaterra a elaborar el proyecto urbanístico Malecón 2000. El 24 de enero de 1997 fue aprobada la Fundación Malecón 2000, mediante acuerdo de la Subsecretaría de Bienestar del Litoral. La Fundación tuvo su acta constitutiva en el Salón de la Ciudad, el 9 de enero de 1997.

La fundación y el proyecto

El objetivo de la Fundación era planificar, desarrollar, construir, administrar, financiar y mantener el Malecón Simón Bolívar y otras áreas de la ciudad, a fin de permitir que Guayaquil reencuentre estos espacios como eje de su desarrollo social, cultural y productivo. El Directorio estaba conformado por personas de las instituciones públicas y privadas más representativas de la ciudad, con el fin de reflejar una imagen, real y efectiva de control administrativo transparente, a cargo de representantes de los diversos sectores de la sociedad, y asegurar el mantenimiento de esa realidad, a pesar de los cambios que se produjesen en la Alcaldía. La Gerencia General fue encargada ad honórem a Pedro Gómez-Centurión.

En 1992, el Banco La Previsora construyó un edificio de 32 pisos frente al Malecón. Se buscaba con ello consolidar la imagen del banco más antiguo y realzar al sector bancario, ubicado en esa zona, con un edificio moderno e incluso el más alto de la ciudad. Sin embargo, al poco tiempo se trasladaban muchas sedes bancarias y negocios a otra zona de la urbe. Fue entonces cuando el gerente general del Banco, Álvaro Guerrero, acuñaba la idea de la construcción de un Malecón, similar a los 'Water Front', existentes en otros países.

El desarrollo del proyecto

El proyecto de Oxford Brookes fue diseñado para que el Malecón se adaptase a la realidad y a los cambios de la ciudad. Se respetó a los usuarios originales del Malecón: Guayaquil Yacht Club, Club de la Unión y el Club Naval. Decía Pedro Gómez-Centurión: "La Fundación discutió el diseño con tales instituciones".

Los tres sectores que integraban el proyecto tenían las siguientes características. El Sector Sur era de carácter comercial, recreativo y turístico, en un área de 4,5 ha. Con áreas para juegos y paseos, un centro comercial, locales de comida, un mercado artesanal, una estación fluvial con un Centro de Interpretación Turística, un embarcadero y un muelle para recibir cruceros. El edificio más importante era el del Mercado Sur, que fue recuperado, remodelado, ampliado y destinado para exposiciones.

El Sector Centro, de 2,4 ha., fue destinado para usos culturales y cívicos. En este se ubicaban monumentos y esculturas que fueron conservados y realzados con nuevas bases e iluminación.

En el Sector Norte, de 11 ha, se encontraban el Museo del Banco Central, áreas de entretenimiento y jardines; áreas para un centro comercial y un hotel en concesión. El proyecto requería una inversión de USD 100 millones.

Inversión privada

Pedro Gómez-Centurión comentaba acerca de cómo se llegó al esquema básico de financiamiento del proyecto: "El proyecto nació y se ha desarrollado con la participación libre de todos los sectores de la sociedad; para que el sueño se hiciera realidad conseguiríamos que verdaderamente aporten al financiamiento todos los sectores".

Añade: "El Directorio encargó a un experto la gestión ante el Gobierno para hacer realidad las donaciones de origen fiscal. Obviamente no todas las donaciones tenían que tener este origen".

"Los resultados fueron positivos y se emitió, por parte del Congreso, una Ley que la conocemos como Ley 26, que fue publicada en el Registro Oficial el 15 de octubre de 1997. La Ley 26 autorizaba que las personas jurídicas y naturales podrían hacer donaciones voluntarias a la Fundación, asignando de su Impuesto a la Renta causado hasta un 25%".

Sin embargo y relativamente pronto, el entorno macroeconómico daba señales para que se produzcan variaciones en las leyes tributarias y se creaba, a partir del 1 de enero de 1999, el Impuesto de Circulación de Capital (ICC) lo que originaba un cambio en la forma de recaudación. No obstante, después de año y medio de creado el ICC se anulaba y volvía el sistema inicial de la Ley 26.

Inversión privada (II)

El Servicio de Rentas Internas (SRI) era el encargado de administrar el sistema de liquidación y recaudación de impuestos y de las asignaciones voluntarias para la Fundación. En sus inicios, la captación de donantes iba a ritmo lento, hasta que fueron tangibles los avances en la infraestructura.

Hubo un aumento sustancial de personas que decidían aportar cuando se inauguraba el Sector Centro, notoriamente visible a lo largo de la av. 9 de Octubre. Incluso, personas de otras ciudades se sumaban a esta iniciativa.

Las donaciones de libre asignación habían adquirido vital importancia para la realización del proyecto, puesto que se había previsto que cubran el 60% del financiamiento (el financiamiento restante provendría en su mayoría de préstamos puente y venta de concesiones) La realidad superaba largamente las previsiones financieras: las donaciones cubrieron el cien por ciento del costo de la construcción del Malecón y con los excedentes se pudo atender otra obra similar: el Malecón del Salado.

Como señal de perenne agradecimiento en el Malecón se erigía un monumento conformado por 32 planchas de cristal, iluminadas, en donde se apreciaban los nombres de unos 50 000 donantes de todo el país.

Utilidad pública

Pedro Gómez-Centurión consideraba que el mayor beneficio que le dio el Malecón 2000 a Guayaquil era el uso reiterado que la gente hacía de él: guayaquileños y extranjeros. Aquellos que trabajaban en el proyecto como obreros, soldadores, guardias de seguridad, se sentían orgullosos de aportar con su labor bien realizada. Además, mucha gente consiguió trabajo, no solo en la construcción, sino también en los locales del Centro Comercial Bahía.

Las opiniones de muchos tenían carácter muy positivo; consideraban que el proyecto estaba dando un mejor aspecto a la ciudad, y les otorgaba el beneficio de realizar paseos por el centro de la ciudad, costumbre que había sido olvidada por la falta de seguridad.

Las personas de la tercera edad que conocían el Malecón desde tiempo atrás nunca se imaginaron ver un cambio de tal naturaleza y esplendor. Tanto en el día como en la tarde se podía ver mucha gente paseando y observando el nuevo ambiente que se había creado.

El proyecto ha tenido un efecto multiplicador en la ciudad y en otros sitios del Ecuador. Seguidamente se ha llevado a cabo la construcción del Malecón del Salado; luego se ha trabajado a lo largo del Estero, adornando las vías que pasan por el puente de la calle17.