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La tercera generación maneja Manamer

Daniel Ehrenfeld , gerente general (Saco) y su hermano Andi Ehrenfeld, gerente comercial. La tercera generación maneja Manamer. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Manamer, 60 años de tradición textilera

27 de noviembre de 2017 14:44

Es mediodía y el sonido de las máquinas de coser no cesa en las instalaciones de Manamer (Manufacturas Americanas), en el kilómetro 5,5 de la vía Panamericana Norte, en el norte de Quito.

Mientras un grupo de operarios revisa la calidad de las telas, otro corta patrones, otro cose y otro plancha el producto final.

Este es el ritmo de trabajo de los 150 operarios que laboran en la planta de esta empresa textil que produce unas 30 000 prendas de vestir al mes y que en el 2017 cumplió 60 años en el mercado.

Manamer es una compañía limitada que está a cargo de la tercera generación de la familia Ehrenfeld. Daniel Ehrenfeld, gerente general desde el 2013, cuenta que su abuelo, también de nombre Daniel, llegó a Ecuador desde Europa en la década de los cuarenta para trabajar en el sector agrícola.

“Estuvo algún tiempo dedicado a eso hasta que decidió tener una empresa propia. Comenzó con una fábrica de ladrillos, pero no le fue muy bien”, cuenta Ehrenfeld.

Poco tiempo después, por la invitación de unos amigos que acababan de abrir la fábrica Manufacturas Americanas, Daniel Ehrenfeld comenzó a administrar ese negocio. Era 1957.
La firma inició con la producción de camisas y ropa interior.

“Con el tiempo mi abuelo fue adquiriendo participación hasta que compró el negocio”, recuerda Daniel Ehrenfeld.

En la actualidad, Manamer genera 350 empleos. Tiene ocho marcas de ropa y una de calzado.
Pical ofrece ropa formal de caballeros; Identity produce uniformes empresariales; John Henry y Manhattan son marcas de ropa de hombre que se venden al por mayor en boutiques y tiendas de retail y de las tradicionales Peter Pan y Teenform, de ropa interior para adultas y adolescentes.

Además de estas marcas propias, Manamer adquirió en 2009 la franquicia española de accesorios juveniles Funky Fish; en 2011 la franquicia peruana Do it y en 2016 la franquicia israelí de zapatos Marcha Ballerina.

Ehrenfeld menciona que de todas las marcas la que más ha crecido es Pical. Esta se creó en 2003 y aglutina el 30% de la producción de Manufacturas Americanas. Con Pical comenzaron a vender en puntos de comercialización propios. Antes, la firma solo producía y distribuía al por mayor.

“Las tiendas nos permitieron hacer muchas mejoras. Como mayorista no nos enterábamos de la retroalimentación del cliente final”, manifiesta.

También tiene un peso importante en la producción (25%) la fabricación de ropa de marca propia para las cadenas de retail, añade.

Actualmente, Manamer tiene 35 puntos de venta propios en Quito, Guayaquil, Ambato y Latacunga. En 2018 planean abrir cinco más en Manta y en Cuenca.

Aunque es una empresa de origen familiar, Ehrenfeld destaca que fue necesario cambiar la forma de gobierno de la misma para expandirse. El 2013 marca un antes y un después ya que fue el año en el que otorgaron jefaturas y gerencias a los empleados.

“Hay que salirse del modelo familiar para crecer. Yo he visto empresas destruirse porque la mamá es la diseñadora y piensa en la moda como hace 40 años o padres que se niegan a liquidar inventarios. Hay que salir del concepto del gobierno central, hay que empoderar a la gente porque valen oro y saben muchísimo”, explica el gerente general.

El cambio más importante fue la innovación, señala Ehrenfeld. Antes la compañía textil trabajaba con una sola persona encargada de los diseños y hoy hay seis; además, reciben asesoría de una consultora externa italiana.

“La producción textil nacional sí funciona siempre que se le dé valor agregado. Si una camisa blanca la vendes sin valor agregado es vender commodities. Tienes que estar rogando que te paguen un precio”, señala.

Esa es una de las características que destaca Esther Palma, propietaria de Camisería Barón, en Manta, que comercializa una de las marcas de Manamer. “Los hombres hoy en día buscan estar a la moda y saben de las tendencias y esta marca ofrece modelos de vanguardia y de mucha calidad”.

En el proceso de crecimiento de Manamer fue necesario invertir en tecnología, consultorías y nuevos procesos de eficiencia que demandaron USD 250 000. Ehrenfeld dice que fue la mejor estrategia para posicionarse en el mercado textil, en el que la competencia extranjera es muy fuerte.