Santiago Ayala Sarmiento Redacción Quito / LÍDERES
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Manuel González: 'Bajar el ritmo de gasto crearía crisis'

El Gobierno ecuatoriano dio de baja a la Iniciativa Yasuní-ITT, con lo cual plantea la necesidad de explotar las reservas petroleras que se encuentran en la región Amazónica para hacer frente a la pobreza en el país. El catedrático Manuel González Astudillo, quien lleva al frente la cuenta de Twitter Economía en Jeep, analiza el horizonte en el caso de que el Régimen efectivamente decida extraer el crudo del uno por mil del Parque Nacional Yasuní.

El Gobierno ha justificado que los recursos que se generen de la explotación petrolera en el Yasuní servirán para enfrentar los niveles de pobreza en el país. ¿Cómo entender este argumento?

Sin duda los ingresos petroleros adicionales servirán para que los indicadores macroeconómicos mejoren, o para que no empeoren. La economía no petrolera del Ecuador se ha beneficiado de los altos ingresos petroleros. Ese mejor desempeño macroeconómico no petrolero ha permitido generar mayores ingresos que han redundado en una reducción de la pobreza desde un 38% en el 2006 a un 24% en el 2013, de acuerdo a cifras oficiales.

La pregunta es si es necesario que existan mayores ingresos petroleros, que permitan aumentar la participación del gasto público en la economía, para reducir la pobreza.

Mis estimaciones indican que si bien el aumento de la participación del gasto público en la economía ha sido importante, el incremento en la tasa de crecimiento de la producción de la economía y la reducción de la inflación han jugado un rol tan o más importante que el gasto público en la reducción de la pobreza. Por lo tanto, aún si la participación del gasto público en la economía se mantuviera constante en el 42% del PIB actual, es posible reducir la pobreza por la vía de mayor crecimiento económico y manteniendo la inflación bajo control. Por ejemplo, se puede incentivar la inversión privada, cuya participación en la economía ha disminuido desde una media del 15,4% del PIB, antes de este Gobierno, a una media del 13% del PIB actualmente.

¿Una economía sostenida en el petróleo garantiza dejar la pobreza? ¿Otros países petroleros lo han podido hacer?

Sí es posible reducir la pobreza contando con mayores recursos generados por la explotación petrolera. Otra cosa es si la explotación petrolera garantiza la erradicación de la pobreza; eso es más difícil.

Un modelo de desarrollo que implique niveles de ingreso tales que permitan mantener la pobreza en niveles mínimos debe ser autosustentable en el tiempo. Por definición, si la economía se sostiene en el petróleo mayoritariamente, como ha sido el caso del Ecuador, llegará un momento en que el ajuste hacia los niveles de posibilidades de producción sin petróleo impliquen un retroceso en el objetivo de erradicar la pobreza.

Es importante que las siguientes generaciones puedan contar con los rendimientos de la explotación petrolera actual. Una forma de hacerlo es a través de la inversión pública, pero tengo serias dudas de su eficiencia y del retorno que le significará a las generaciones venideras. La implementación de fondos de ahorro financieros, bien diversificados, de los excedentes de ingresos por encima de un precio referencial del petróleo permitiría garantizar que las generaciones futuras cuenten con recursos de la explotación actual del petróleo.

¿Por qué tanto interés en explotar los campos del ITT si solo representan el 20% de las reservas del país?

Con una producción relativamente estancada, el incremento de los ingresos petroleros ha ocurrido por mejores precios del crudo. A pesar de la positiva coyuntura internacional, los mercados de futuros sitúan el precio del petróleo con tendencia a la baja. Entonces, ya no es posible generar ingresos petroleros adicionales por la vía de mayores precios.

Por otro lado, existe una desaceleración de la economía que implicará una desaceleración en las recaudaciones. El incremento de las tasas de interés internacionales y la desaceleración de las economías emergentes, incluida China, implicarían endeudamiento en términos cada vez menos favorables para el país.

El Gobierno sabe que si el ritmo de gasto se reduce, las consecuencias sobre la economía no serán menores. Una reducción del ritmo de gasto podría llevar a una espiral: menor crecimiento y menor ritmo de recaudación. Todo esto se produce porque en seis años el sector privado ha perdido protagonismo, con lo que el modelo implementado por el Régimen presenta cada vez más dudas sobre su sostenibilidad.

¿El fracaso de la Ronda Sur-Oriente obliga al Gobierno a decidirse por la explotación del ITT?

Las previsiones de los mercados de un estancamiento, siendo optimistas, o una reducción, siendo pesimistas, del precio del petróleo en el futuro hacen que el Gobierno necesite incrementar la producción petrolera por la vía de nuevos campos. Asimismo, con una reducción de precios del crudo en el horizonte, los proyectos de inversión son menos rentables para las empresas petroleras interesadas en la explotación de nuevos campos. La inexistencia de previsiones o fondos de ahorro financieros dejan al país vulnerable a este tipo de situaciones que implican la toma de decisiones apresuradas.

¿Las finanzas públicas están en problemas? ¿El dinero ya no alcanza?

Una reducción en el ritmo de gasto público puede generar serias complicaciones a una economía cuyo motor ha sido el gasto financiado con incrementos en los ingresos petroleros producto de precios del petróleo al alza. Para que la deuda pública de un país sea sostenible, sus tasas de crecimiento deben ser superiores a la tasa de interés real de su deuda. Eso no está ocurriendo en el caso del Ecuador. La desaceleración de la economía implicaría una tasa de crecimiento del 3,8% para el 2013, de acuerdo con la Cepal, mientras que las tasas de interés de los mercados financieros mundiales se proyectan al alza. Por ejemplo, las tasas de los préstamos chinos que contrae el Ecuador están en alrededor del 7%, lo que implica una tasa de interés real del 5% después de descontar la inflación del 2% de las economías desarrolladas.

El Gobierno señala que con los USD 18 293 millones que se prevé genere la explotación en el ITT se podrá "cerrar el déficit habitacional en el país, entregar agua potable, alcantarillado y manejo de residuos sólidos al 95% de la población, construir todas las escuelas que se necesitan más todas las megaobras viables en superautopistas". ¿Es posible?

Las necesidades habitacionales, de agua potable, alcantarillado, carreteras, etc., en los siguientes 30 años no serán las mismas que las de hoy, por lo que los recursos adicionales del ITT podrían resultar insuficientes. El monto generado por la explotación sería entre 35% y 40% de lo que ha percibido el Gobierno en seis años. Sería importante saber las proyecciones a lo largo de 30 años que se han hecho.

Hoja de vida Economista. Por la Escuela Politécnica del Litoral (Espol), en 1998.

Máster. En Economía por la Universidad de Chile, en el 2005.

PhD. En Economía en Indiana University, en el 2012.

Cátedra. Desde el 2000 es profesor de la Espol de Guayaquil.

Investigaciones.Ha publicado varios documentos relacionados con políticas monetaria y fiscal, inflación, etc.

No habrá cambio de matriz productiva si no vuelve la confianza en el sector privado.  La explotación del Yasuní solo genera mayores dudas sobre el futuro.