Denise Campozano se inspiró en su chihuahua para emprender en su negocio de venta de  prendas y los accesorios para mascotas. Foto: Francisco Flores / LÍDERES

Denise Campozano se inspiró en su chihuahua para emprender en su negocio de venta de prendas y los accesorios para mascotas. Foto: Francisco Flores / LÍDERES

Redacción Guayaquil  (I) [email protected]
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Las mascotas visten sus atuendos y accesorios

10 de abril de 2016 12:06

Su mascota, un inquieto perro chihuahua, fue su inspiración. Denise Campozano le dio forma a su emprendimiento cuando su madre recibió como regalo al diminuto can, en el 2010. “Nacho es el responsable de todo esto”, dice esta comunicadora social guayaquileña de 37 años, refiriéndose a su perro chihuahua.

La idea de la tienda de indumentarias para mascotas maduró, al menos en las redes sociales, cuando su mentalizadora empezó a promocionar sus creaciones en Facebook, y luego en Instagram. Las ferias de emprendimientos a las que acudía también ayudaron a sumar clientela.

A través de la marca Woof! Petshop este emprendimiento diseña, confecciona y vende ropa para canes y felinos, como también accesorios y ‘snacks’.

La mascota de Campozano tiene ahora seis años, pero sigue siendo el referente para la creación de los atuendos que salen de la mente de esta emprendedora.

Otras ideas provienen de los propios clientes, que ven fotografías de los atuendos colgadas en las redes sociales y acuden a Campozano con sus propuestas. Hace poco, un cliente le pidió que le confeccionara un esmoquin para su perro, un husky siberiano.

La primera colección de ropa para canes de Woof! comenzó con 30 prendas, que se lanzaron en diciembre del 2010. Posteriormente, a medida que la demanda crecía, el emprendimiento incorporó atuendos para gatos. En febrero pasado, Woof! abrió su primera tienda, un pequeño pero luminoso local en la ciudadela Urdesa, en el norte de Guayaquil. Ya con un espacio físico de exhibición, la oferta se extendió a una gama de accesorios y juguetes.

En las perchas cuelgan los atuendos con estilo playero, los conjuntos de una y dos prendas, los vestidos, faldas y las bandanas, en medidas desde ‘extra extra small’, para cachorros y razas muy pequeñas; hasta tallas ‘extra extra large’, para razas grandes, como los bulldog ingleses o los boxers.

El negocio se mueve con alrededor de 100 clientes frecuentes, la mayoría de ellos atraídos a través de las redes sociales. El emprendimiento comercializa un promedio de 10 prendas a la semana, aunque hay fechas, como los feriados y las quincenas, cuando las ventas crecen. “Hay personas que entran por una prenda, y terminan comprando más o llevando accesorios”, dice Denise.

Su madre, Nancy de Campozano, colabora con la atención en el local y también asesora en la venta de prendas. “Los clientes vienen con fotos y nos piden que les confeccionemos una prenda para su mascota así como está en la imagen”, menciona.

Los clientes dicen apreciar los detalles en los artículos que ofrece este negocio. Paulina Madero, dueña de una perra doberman de cuatro años, es una de las clientas más antiguas. “Me gustan los detalles personalizados de la tienda. Hace poco compré dos bandanas, un collar y un vestido”.

El local también ofrece el servicio de grabado de los collares. Y, para quienes no tienen mascotas, prendas para vestir a los peluches.

Los diseños de la ropa para las mascotas toman forma con la ayuda de un grupo de costureras.

Este emprendimiento actualmente comercializa sus creaciones en Quito, Manta y Machala. Aunque las colecciones de los atuendos varían de temporada en temporada, las prendas más demandadas son las bandanas (una especie de pañuelo que se coloca en el cuello de la mascota).

Los precios van desde USD 10 una camiseta para una raza pequeña, y hasta 20 para un perro grande. Un valor agregado del local de Urdesa es que los clientes pueden acudir con sus mascotas, lo que no sucede con los negocios en centros comerciales.