Redacción Quito
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Los mayores de 40 años aprenden a cliquear

Aprender a manejar un ordenador puede resultar, para alguien que nunca ha topado un teclado o que tiene mucho miedo a dañar algo, una experiencia traumática. Eso se amplifica cuando la edad del alumno es de 40 años para arriba. Por ello, encontrar un método de enseñanza que evite la deserción en las filas, puede ser complicado.

La ecuatoriana Virginia Tejada y su esposo, el argentino Juan Manuel Zuppelli, supieron identificar ese pánico que las personas de mayor edad desarrollan respecto a los avances de la tecnología. Y, al principio, como una actividad paralela a sus trabajos, la pareja empezó a brindar cursos de capacitación (alfabetización digital), a personas de más de cuatro décadas de existencia en el planeta.

El proyecto nació en Ecuador, pero su repunte se dio en Argentina, en los últimos años. Bajo el nombre de Tksoft Technology & Kbit, Capacitación Rural en Tecnología, los esposos desarrollaron una metodología dirigida para personas de las áreas rurales, campesinas, indígenas y de la tercera edad.

"Pero nuestro objetivo, además, es que los adultos que deseen reinsertarse en el mercado laboral, pero que no conocen nada de manejo de la computadora, puedan aprender a manejar un procesador de texto, una hoja de cálculo y la Internet", explican.

Pero, ¿dónde radica la diferencia con cualquier otro curso de computación en el mercado? En la personalización y el cariño que se entrega a cada una de las personas. La pareja, durante el proceso, aprendió que cuando se acompaña a cada alumno, se lo motiva y se lo trata con calidez, se sentirá atraído para proseguir.

No solamente es el miedo a la computadora lo que provoca que las personas abandonen los cursos, sino, sobre todo, la apatía y el desagrado hacia el modelo de enseñanza del instructor.

"En los cursos hacemos siempre comparaciones con el matrimonio. Ponemos ejemplos de lo que sucede al interior de un hogar y lo utilizamos para enseñar. Por ejemplo, para que retengan en su memoria decimos que Juan es la barra espaciadora, 'larguita'. Y yo soy el 'enter', un poco más 'gordita'. Con esas analogías, los alumnos se identifican y aprenden de una manera más rápida", dicen.

En el 2009, en 11 comunidades de Pichincha, alfabetizaron digitalmente a unas 200 personas. Luego, se desplazaron a replicar el proyecto en Argentina. El gobierno de Vicente López, al norte de Buenos Aires, les abrió las puertas. Crearon los cursos y, desde el 2010 al 2013, alfabetizaron en esa región.

Hoy, esta pareja conformada por una asistente administrativa y un ingeniero, regresaron al país para motivar a las personas de mayor edad a perderle finalmente el miedo a hacer 'click'.