Redacción Guayaquil
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Medicinas, energizantes, jabones... usan esta planta

Cultivar sin necesidad de usar fungicidas ni pesticidas y sin requerir grandes cuidados, es una de las principales ventajas en la producción de sábila (Aloe vera).

Esta planta se usa en la elaboración de detergentes, jabones y productos cosméticos; y como ingrediente en bebidas energizantes y medicinales. También se utiliza en la industria farmacéutica.

Una de sus características es la riqueza en minerales como calcio, magnesio y potasio. Así lo señala Laura Parismoreno, investigadora de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG).

Según el estudio Agricultura Orgánica Ecuador elaborado por la Corpei, en el 2004, en ese año en el Ecuador existían 35 ha de sábila orgánica.

Parismoreno explica que la sábila se siembra a través de ‘hijuelos’, es decir, los brotes que aparecen sujetos a la raíz. Se usan terrenos desérticos o semidesérticos y dependiendo del distanciamiento se pueden sembrar desde 2 500 hasta 30 000 plantas por hectárea (ha).

Por otro lado, acorde a una investigación elaborada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) en el 2007, los sitios con mayor producción de Aloe vera en el país eran Valle de Portoviejo, Bahía de Caráquez, Jipijapa, Puerto Cayo (Manabí); Atacames (Esmeraldas); y Santa Elena. Se menciona también a Machala, Arenillas y Santa Rosa (El Oro). Sin embargo, no existen datos actualizados sobre este tema.

La misma investigación señala que el costo de producción por ha en ese año era de USD 1 700. Los productores consultados estiman que actualmente se requiere de USD 2 000 de inversión.

Onofre Moreira es uno de ellos. Él posee una hectárea donde produce sábila en El Empalme (Guayas) desde hace más de 10 años. Moreira indica que otra de las ventajas es que se puede cultivar tanto en la Costa como en la Sierra. Añade que la madurez total de la planta se logra a los tres años. No obstante, al año ya se puede cultivar para comercializar.

Para cosecharla hay que desprender las hojas y no cortarlas, indica Parismoreno. Esto porque contiene una sustancia tóxica llamada aloína, que puede contaminar la pulpa (parte blanda del interior).

Para Moreira, una de las dificultades es la cantidad de impuestos y requisitos existentes en el mercado. Afirma que sus ventas se realizan básicamente a vecinos que destinan la sábila al consumo personal.

Esta opinión la comparte Janeth Haro, quien cultiva sábila en Puerto Quito (Pichincha). Ella opina que a los productores pequeños en Ecuador les perjudica la exigencia de requisitos y certificaciones de parte de las grandes firmas.