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El memo de la semana: A cinco años del 'crack'

Por estos días, en el 2008, en el corazón económico de EE.UU., Wall Street, se vivía una pesadilla. Corría el 15 de septiembre cuando uno de los principales bancos de inversión estadounidense Lehman Brothers se declaraba en bancarrota. Ese colapso provocó un efecto dominó en el sistema financiero de ese país y la economía del mundo tambaleó.

La quiebra de Lehman Brothers fue una consecuencia de las hipotecas de alto riesgo ('subprime') y de los productos creados en torno a ellas -con elevadas inversiones especulativas-, lo que hizo tambalear el sistema financiero internacional y generó la peor recesión económica mundial, desde finales de la década de los años treinta.

Ante esa situación, la Casa Blanca tuvo que salir en auxilio del sistema y puso en marcha el Plan Paulson, con una inyección de USD 700 000 millones, para comprar los activos tóxicos de los bancos con problemas.

En los años posteriores, el efecto del crack de EE.UU. se trasladó hacia Europa, en donde hasta ahora se sienten las secuelas de la crisis en la Zona Euro. España, por ejemplo, es uno de los países que más ha soportado los problemas económicos, sin dejar de mencionar toda la contrariedad que atravesó Grecia en su momento.

Cinco años después, el sistema financiero de EE.UU. se encuentra en una etapa en la cual todavía se esperan mayores controles estatales; mientras que la economía europea trata de recuperar su normalidad, aunque aún sus síntomas no muestran vitalidad en sus indicadores.