Red. Santo Domingo (I)
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Las mermeladas que llegan hasta Europa

Desde dos marmitas de acero se expande un humeante olor de diversas frutas que se cuecen de una manera vertiginosa. Con una vigorosa cuchara, Estela Cuello agita los 125 kg de piñas y guayabas para que la cocción sea más consistente.

El mismo instante lo aprovecha para dosificar la cantidad de azúcar que se requiere para preparar la mermelada. Esta es la especialidad de la Asociación Nueva Aurora de Santo Domingo.

La microempresa se especializa en la preparación de este producto, desde hace 16 años. En este lapso su marca ha llegado a Italia, España y Bélgica. 13 lideresas impulsan este emprendimiento con perseverancia y son quienes mantienen un estricto parámetro de calidad.

Nelly Cevallos, una de las emprendedoras, indica que para la preparación de la mermelada no utilizan ninguna clase de preservante. La única fórmula es agregar el 70% de la fruta y el 30% de azúcar. Esa precisamente es una característica que aprecia el consumidor europeo.

La Asociación Nueva Aurora surgió de una capacitación de la Fundación Maquita Cushunchic Comercializando Como Hermanos (MCCH). Las integrantes recibieron capacitación en temas relacionados con las técnicas básicas de la elaboración de la mermelada y los primeros pasos para crear una microempresa.

Carlos Ponce, funcionario de MCCH, recuerda que la idea era activar más de 50 emprendimientos basados en la preparación de dulces. Pero de estos solo sobrevivió la Asociación Nueva Aurora, que ahora tiene su propia planta con despulpadoras, esterilizadoras de frascos, calderos y trituradoras.

Todo vino de menos a más. Los inicios fueron en la Casa comunal del sector Nueva Aurora (al sur de Santo Domingo), donde se realizaban los primeros ensayos con el producto. La producción inicial fue de 3 000 frascos, que se vendieron en ese barrio y en otros de Santo Domingo. No obstante, gracias a los contactos internacionales de MCCH se corrió la voz de que en Ecuador se preparaba una mermelada 100% pura. Eso catapultó a las emprendedoras para su primera experiencia en exportación. Al principio enviaron a Europa unas 10 000 unidades de mermelada.

Ahora Mary Oñate, una de las integrantes del emprendimiento, asegura que en un mes se hacen envíos de hasta 20 000 frascos. "Esto no es fijo; todo depende de los pedidos que se hagan".

Cada unidad se vende a USD 1,29 y financia la compra de ingredientes, mantenimiento de los equipos, pago de sueldos… La fundación MCCH se encarga de llevar la contabilidad del negocio y de los trámites aduaneros para exportar la mermelada por el Puerto de Guayaquil.

Ellos se basan en los principios del comercio justo que promueve una relación comercial voluntaria y justa entre productores y consumidores, agrega Carlos Ponce.

Las herramientas de trabajo están en un área similar a un galpón, de 9 x 18 m2, en el barrio Nueva Aurora. Allí, tres veces al mes, las 13 emprendedoras con mandiles, gorros, guantes y otras protecciones, se concentran para elaborar las porciones de los pedidos.

Las mermeladas de mayor atención son las de piña, naranja, papaya y mango. Cerca de nueve horas en un día, las mujeres se toman para cumplir con los pedidos a sus consumidores.