Sebastián Aguirre y Felipe Cornejo, en el local de La Floresta (centro-norte). Foto: Eduardo Terán / LÍDERES
Redacción Quito
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Su microempresa es algo sencilla y cómoda

A Sebastián Aguirre le gustaba dibujar zapatos en su tiempo libre. Hace cinco años, este joven quiteño, mientras cursaba los últimos semestres de diseño industrial en EID, en París (Francia), realizaba bocetos de calzado.

Luego de terminar sus estudios comenzó a trabajar como 'free lance' y mesero en un restaurante parisino. Pero la pasión por el diseño de calzado se transformó en el proyecto de crear una marca.

Para ello, Aguirre hizo estudios de mercado en Francia y Ecuador. De a poco, la idea se fortaleció y comenzó a buscar proveedores. En un viaje, notó que en Ecuador la industria del calzado tenía todo lo que necesitaba. Así comenzó a desarrollar prototipos y buscar fábricas para la manufactura de sus diseños.

En una reunión de amigos, Aguirre conoció a Felipe Cornejo. Tras comentarle su propuesta, Cornejo, quien es ingeniero en sistemas graduado en George Mason University (EE.UU.), se interesó por el emprendimiento y se asociaron.

Él aportó sus conocimientos empresariales, debido a que ya contaba con la experiencia en la creación de su empresa de desarrollo de software llamada Devsu.

En el 2012 se dedicaron a fortalecer la marca y a dar forma al producto final. Su concepto era crear un modelo sencillo y simple, para lograr un zapato ligero, cómodo y resistente. Pero, a la vez, el producto debía tener estilo.

Así surgió Cardanas, nombre que nació del apellido materno de Aguirre (Cárdenas), más un toque francés. La inversión inicial fue de USD 15 000 para la primera producción. El zapato es manufacturado con lona producida por la firma nacional Ponte Selva, mientras que la suela se fabrica en Buestán y es prensada en Ambato, en Inducaucho. El armado final se realiza en una empresa de Quito.

En noviembre del 2013 salió a la venta el producto en su 'showroom' en La Floresta (centro-norte de Quito).

Juan Diego Donoso, arquitecto y urbanista, comenta que adquirió los zapatos debido a la buena calidad. Gracias a su diseño, cuenta Donoso, los usa para toda ocasión. Mientras que otro cliente, Felipe Álvarez, dedicado a la permacultura (arquitectura sostenible), destaca la durabilidad del producto.