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Lissetth Correa y Paola Pérez crearon Mizk. Se venden en los sabores de limón, maracuyá, tamarindo y picante en dos presentaciones. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

Lissetth Correa y Paola Pérez crearon Mizk. Se venden en los sabores de limón, maracuyá, tamarindo y picante en dos presentaciones. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

El polvo para hacer micheladas gana clientes en cuatro ciudades

3 de mayo de 2018 09:54

Una tarea de clases en el 2016 se convirtió en Mizchen Mizk, un emprendimiento de dos jóvenes ambateñas. Paola Pérez y Lissetth Correa lograron concentrar en una mezcla en polvo todos los ingredientes que disueltos en una cerveza dan nombre a la michelada.

Esta se denomina Mizk y se comercializa en dos presentaciones en tiendas de Ambato, Latacunga, Quito y Guayaquil. Los clientes, en su mayoría jóvenes, pueden adquirir un sobre de 8 gramos que puede ser disuelto en una cerveza y un frasco de 120 gramos que alcanza para combinar en 12 botellas de la bebida.

Pérez cuenta que Mizk evoluciona de acuerdo al requerimiento del consumidor y la oferta del producto. Recuerda que al inicio de esta aventura vendían en una sola presentación y el sabor era el tradicional de limón, en el 2016.

Los compañeros, amigos y familiares se convirtieron en los principales clientes de su tarea y que semestres después se convertiría en su tesis de graduación para obtener el título de Ingenieras en la Facultad de Alimentos de la Universidad Técnica de Ambato.

La idea de graduarse con su emprendimiento les permitió hacer un estudio minucioso de mercado en Tungurahua, Cotopaxi, Chimborazo y Pastaza. Allí se recopiló información sobre el producto y un análisis financiero donde indicaba que sería sustentable su empresa Mizchen Mizk.

El negocio comenzó con USD 14. La inversión se destinó en la compra de materiales como fundas y etiquetas. Además de la materia prima como la sal, saborizantes, limón, pimienta y otros ingredientes. Los laboratorios de la ‘alma mater’ fueron utilizados para crear el polvo y en una semana se elaboraba 30 unidades de 20 gramos.

En dos meses produjeron 500 unidades que se vendía solo en Ambato. Los pedidos aumentaban y la necesidad de legalizar Mizk las animó a invertir USD 700 en la compra de una selladora y una balanza. Además de iniciar los trámites para el permiso de funcionamiento, obtención de la notificación sanitaria y el equipamiento.

Correa recuerda que entre las exigencias de los funcionarios de sanidad estaba que el lugar donde se elabora el producto tenga paredes lisas, de un solo color y fácil de limpiar. Que el espacio donde se manipule el producto tenga mesas de acero inoxidable, embases, protectores en ventanas y bombillas, anaqueles y una bodega. “El dinero que se invirtió en los arreglos se obtuvo de las ganancias de las primeras ventas”.

Con estas adecuaciones las emprendedoras mejoraron la producción y en un mes duplicaron la producción. También aumentaron los sabores del tradicional de limón a los de maracuyá, tamarindo y picante. Al momento venden 600 sobres, 100 frascos y facturan alrededor de USD 1 500 al mes.

La asesoría con técnicos de la Cooperación para el Desarrollo Económico de Ambato y Tungurahua (CorpoAmbato) permitió posicionar el producto en la urbe. El apoyo del Municipio de Ambato, las Cámaras de Comercio e Industrias y tres centros universitarios de la provincia les ayudó a promocionar Mizk en las ferias.

Mizchen Mizk invertirán USD 1 000 con una empresa de Quito que les ayudará a enfundar el producto. Estos permitirán reducir costos, mejorar la calidad y extender la vida de útil del producto.