Desde hace siete años, la fábrica de la mueblería Vitefama funciona en la parroquia cuencana de Ricaurte. Allí, laboran 118 personas en las diferentes áreas. Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES

Desde hace siete años, la fábrica de la mueblería Vitefama funciona en la parroquia cuencana de Ricaurte. Allí, laboran 118 personas en las diferentes áreas. Foto: Xavier Caivinagua / LÍDERES

Giovanni Astudillo (I) 
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El mercado nacional es su objetivo

6 de abril de 2015 12:07

La implementación de salvaguardias por parte del Gobierno afecta a la industria del mueble nacional, porque utiliza partes y piezas que llegan desde el extranjero. Pero para la firma cuencana Vitefama también representa una oportunidad para crecer en producción y facturación.

Su estrategia se resume en apertura de nuevos canales de distribución en todo el país e inversión en tecnología para mejorar la productividad de su planta de 3 500 metros cuadrados, ubicada en la parroquia Ricaurte, al norte de la capital azuaya. Su apuesta es mejorar en 28,6% la facturación y 50% la producción.

Vitefama fue fundada en 1998 por cuatro amigos que se graduaron de Administración de Empresas en la Universidad del Azuay. Vicente Illescas, Teófilo Castro, Fausto Mora y Marco Chuchuca abrieron un pequeño taller para retapizar muebles, en el barrio de El Vecino, en el norte de la ciudad.

Ellos juntaron las dos primeras letras de sus nombres para bautizar a la empresa como Vitefama. Al inicio solo se dedicaban a retapizar los juegos de salas en las noches, luego que Illescas, Castro, y Chuchuca salían de sus trabajos en la empresa Artepráctico y Mora del Centro de Reconversión Económica de Azuay, Cañar y Morona Santiago.

Este último logró un contrato en este centro de desarrollo, para retapizar unos 200 vehículos, recuerda Teófilo Castro, gerente de Vitefama, el único de los cuatro socios iniciales que se mantiene. El resto se retiró paulatinamente.

Desde la crisis económica de 1999, Castro se quedó solo con una fábrica endeudada por el galpón que compraron en el Parque Industrial de Cuenca. La implementación de la dolarización licuó las deudas y mejoraron el panorama.

En el 2001, él viajó a Italia para mirar una feria de muebles y conocer las nuevas tendencias y diseños, y adquirir maquinaria. “Fue como un posgrado”, dice Castro. No tenía dinero para nueva tecnología, pero sí para tres equipos reparados en los que invirtió USD 15 000. El proceso productivo se aceleró y, posteriormente, sus muebles de sala, comedor, dormitorio y accesorios llegaron a Quito, Ambato, Riobamba, Machala, Loja, entre otras ciudades.

Diana Díaz tiene el local Coarte en Manta. Según ella, prefieren los muebles de Vitefama por la calidad y porque son cumplidos en el tiempo de entrega de los pedidos. Los juegos de sala y dormitorios tienen más demanda.

En la actualidad, la aplicación de las salvaguardias es una oportunidad para Castro, aunque también representa un encarecimiento de la producción, porque hay elementos como las jaladeras que se importan. Para no subir los precios sustituirán partes y piezas en la línea contemporánea.

Hace dos semanas, la firma lanzó dos colecciones de muebles para el hogar. Es una clásica denominada Virrey y la moderna llamada Eiffel, cuyos diseños están inspirados en esta torre de París.

Castro explica que buscan una innovación más acelerada de productos para evitar la copia. Su otra apuesta fue concretar negocios con distribuidores y casas comerciales de alcance nacional, que antes importaban muebles.

Para cubrir la demanda optó por dos alternativas. La primera fue contratar más mano de obra y aumentar un turno en ciertos puestos estratégicos. Hasta finales del año pasado tenía 96 trabajadores y, ahora, son 118. Para finales del 2015, Castro prevé tener 140.

La segunda acción es invertir en tecnología para aumentar la productividad. Ya adquirió una perforadora de control numérico en USD 70 000 y una máquina que sirve para funciones múltiples como sierra, perforadora…, que le costó USD 250 000.