Redacción Cuenca
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Los muebles antiguos rejuvenecen en Azuay

‘Vintage’ es todo aquello que ha pasado de moda y se considera un clásico. Esta tendencia se aplica, en especial, para la decoración del hogar. Hoy en el mercado se ofertan lámparas, candelabros, estanterías, etc.

El año de producción de estas piezas oscila desde 1880 hasta 1980 y se comercializan en tiendas especializadas, dice la decoradora de interiores Tatiana Buitrago.

Estos productos se importan desde Alemania, EE.UU., Francia, Inglaterra, Argentina, entre otros países. En Ecuador, el auge de esta tendencia surgió en 1980, cuando el consumidor se inclinó por las piezas pequeñas -como teléfonos o radios- de los anticuarios, para decorar, acota Buitrago. Sin embargo, 10 años después se inició la moda de reutilizar muebles para adecuar espacios con este estilo.

En Laura’s (Cuenca) se evidencia la evolución de este mercado. Su dueña, Graciela Vintimilla, abrió en 1978 su primer local de accesorios elaborados entre 1900 y 1960. Ahora tiene tres almacenes que ofertan la línea ‘vintage’, con baúles, sofás, camas, cunas para bebé, etc.

El segundo local lo abrió en 1992 y el último a finales del año pasado. Lo hizo porque dice que hay más interés del consumidor por adquirir esos productos. Su reciente almacén está ubicado en una casa patrimonial restaurada, en el barrio de El Vado (centro de Cuenca). En dos pisos, vende adornos, radiolas, lámparas, sofás... que cuestan desde USD 5 hasta 1 000.

Vintimilla importa muebles y accesorios desde Texas (EE.UU.) y los restaura en Cuenca. Luego los exhibe y comercializa. Sus clientes por lo general son hombres y mujeres, entre 30 y 60 años.

Desde 1997, Patricia Rodas gerencia El Viejo Almacén (Cuenca). Ella importa principalmente desde EE.UU., Panamá, China, Argentina. Dice que los muebles y accesorios son los más demandados por parejas que bordean los 40 años. Ellos son sus principales compradores.

En casi dos décadas de negocio ha identificado temporadas altas y bajas. Entre el 2009 y el 2011, las ventas bajaron porque los muebles ‘minimalistas’ o de líneas rectas eran la novedad. Pero, desde finales del año pasado, se evidencia un auge.

Rodas ha identificado una nueva tendencia, que es la fabricación de muebles tipo ‘vintage’, pero -según ella- “sus clientes prefieren el producto original, restaurado, que contenga historia”.

Sandra Salazar es aficionada a la decoración ‘vintage’ y ahorra unos USD 100 al mes para comprar accesorios y muebles. En su casa adaptó un comedor y una sala con el estilo de los años 30. Además, adquirió una máquina de escribir y un teléfono que datan de 1950, para decorar la habitación de huéspedes. “Más que decoración o moda es un estilo de vida”.

El Viejo Almacén y Laura’s manejan espacios de unos 500 m² de exhibición. En esa tienda se recrean salas, habitaciones y comedores antiguos, para que el cliente tenga una idea de cómo decorar su hogar. No todos instalan salas de este tipo, sino que compran accesorios para fusionar los estilos moderno y antiguo, señala Rodas.

Otro cliente es Carlos Carrión, quien dice que compra dos antigüedades al año. “Los productos nuevos no tienen el estilo ni la labor artesanal de los antiguos”.

Las ventas de garaje en EE.UU., España, Alemania, etc., son los principales sitios para comprar esos productos, dice Vintimilla. “En esos países hay una cultura de guardar y vender las cosas usadas”.

Los productos desde 1900 hasta 1980 son los más apetecidos. “La tendencia seguirá, luego los iPods e impresoras serán vendidos como ‘vintage’”, dice Buitrago.