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Laurita Ichiglema, Gloria Bonifaz, Elsa Narváez, Juana Huebla y Narciza Manzano pertenecen a la Asociación. Foto: Cristina Márquez / LÍDERES

Laurita Ichiglema, Gloria Bonifaz, Elsa Narváez, Juana Huebla y Narciza Manzano pertenecen a la Asociación. Foto: Cristina Márquez / LÍDERES

18 mujeres emprenden con buena sazón

10 de abril de 2016 12:16

La música de Julio Jaramillo suena en la cocina de la Asociación Sumak Micuykuna Karanakuy cada vez que se inicia una nueva jornada de trabajo. Las risas, las bromas y los secretos culinarios heredados por las abuelas también son parte del ambiente.

Las socias de esa agrupación son 18 amas de casa de Riobamba, Chambo, San Juan y Gatazo. A ellas las unió la necesidad de aportar económicamente a su hogar después de que perdieran sus empleos en diversas instituciones educativas, centros de cuidado infantil y fundaciones, en el 2012.

“Pensábamos que por nuestra edad nadie nos iba a contratar. Estábamos muy tristes”, recuerda Gloria Bonifaz, administradora de la microempresa.

Las mujeres, de entre 42 y 58 años, se conocieron en una capacitación dictada por el Instituto de Economía Popular y Solidaria (IEPS). El objetivo del taller era analizar las capacidades y potencialidades de cada una para promover la integración de emprendimientos comunitarios.

Fue entonces cuando descubrieron que la asociatividad y la buena sazón eran una oportunidad para emprender. Los conocimientos que adquirieron en la capacitación sobre manejo administrativo de empresas, higiene alimentaria, salud y nutrición, se convirtieron en su primer capital.

Cuando el emprendimiento se oficializó en febrero del 2014, ninguna estaba en posibilidades de aportar un capital monetario. Por eso contribuyeron con las hortalizas y legumbres de sus huertos familiares, las ollas y otros utensilios de sus propias cocinas, entre otros materiales, para iniciar un servicio de bufé.

De hecho, esa iniciativa inspiró el nombre de la agrupación. Sumak Micuykuna Karanakuy es un término kichwa que significa, buena comida y buena alimentación, y está relacionado con la idea de ofertar comida sana y deliciosa para eventos institucionales, refrigerios para niños, talleres.

Toda la comida del menú está pensada en la nutrición y en el uso de los productos ancestrales como la quinua, la oca, el chocho y los cereales andinos, que “mantenían fuertes a los abuelos para las tareas del campo”, pero con un toque gourmet para atraer a las nuevas generaciones.
Los productos estrella son los que se recogen en las huertas orgánicas de sus comunidades, y se complementan con frutas y verduras frescas que adquieren de otros agricultores. Los desayunos, almuerzos y refrigerios nutritivos son su especialidad.

“No teníamos capital cuando empezamos a ofrecer nuestros servicios. Cada una tuvo que aportar con sus ahorros y sacar pequeños préstamos cuando tuvimos nuestro primer pedido”, cuenta Bonifaz.

Los 40 niños de un centro infantil fueron los primeros clientes. El desafío para las amas de casa fue convertir un listado de vegetales en platos atractivos a la vista y de excelente sabor para agradar a los pequeños.

Las recetas de cocina que probaron tuvieron tanto éxito que después de unos meses, recibieron pedidos de más centros educativos. Hoy, ellas proveen cuatro comidas diarias a 200 niños de Riobamba y Chambo.

Las mujeres se organizaron en comisiones para realizar las compras, planificar el menú diario y para las diversas tareas de cocina. Todas colaboran por turnos en varias funciones.

Narciza Manzano, de 51 años, es la encargada de la nutrición. “Nunca nos imaginamos que después de estar desempleadas, nos convertiríamos en nuestras propias jefas. Es como un sueño hecho realidad”.

Para las emprendedoras, equipar mejor su cocina para incrementar el menú de servicios es la principal prioridad. Por eso, ahorran la mayor parte de sus ingresos para reinvertir en menaje de cocina, como ollas, vajilla, cuchillos y otros implementos. Otro objetivo es capacitarse en alta cocina para ampliar y ofrecer banquetes.

Más información
Las emprendedoras
Reciben el salario básico cada mes. El resto de sus ingresos se reservan en una cuenta de ahorros.
Los insumos
Los productos que utilizan para sus comidas son orgánicos y se cosechan en los páramos de la provincia.
Los precios
El servicio de catering cuesta entre USD 2,50 y 5, por persona. Se ofrece desde cafetería, bocaditos y refrigerios ligeros hasta almuerzos y platos fuertes.
Planes
Piensan en una empresa grande y crear fuentes de empleo para más personas.