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José Luis Pichamba enseña los instrumentos que elabora y promociona en su local de Peguche. Foto: Francisco Espinoza para LÍDERES

José Luis Pichamba enseña los instrumentos que elabora y promociona en su local de Peguche. Foto: Francisco Espinoza para LÍDERES

La música andina da vida a este emprendimiento

13 de julio de 2016 17:54

Con siete cañas delgadas, atadas con una piola, José Luis Pichamba construye un instrumento musical.

“La palla -un rondador pequeño- es un elemento típico de Otavalo”, explica este artesano y músico a los turistas que visitan su taller, ubicado en la comuna de Peguche, en Imbabura.
El local de fabricación de instrumentos andinos lleva el nombre de Ñanda Mañachi, que en español significa Préstame el Camino.

En las paredes del inmueble, que parece un museo, cuelgan decenas de instrumentos musicales de viento y de cuerda. Resaltan los rondadores de Ecuador; las quenas de Perú; los toyos, de Bolivia.

También se pueden observar charangos, bandolines, guitarras, en otros instrumentos.
Con 58 años de edad, Pichamba recuerda que los visitantes extranjeros comenzaron a llegar a Peguche cuando él tenía 12.

Eso le dio la idea de ofrecer un servicio a las operadoras turísticas, aprovechando sus habilidades para interpretar instrumentos de viento, cuerda y percusión.

Desde ahí, el artista y director grupo de música andina Ñanda Mañachi recibe a grupos de turistas, básicamente de extranjeros.

Con los años, su sueño se convirtió en un emprendimiento familiar. Ahora sus siete hijos le ayudan a elaborar los instrumentos musicales. Además, sus hijas Paola y Lucía confeccionan artesanía. La primera ofrece aretes y collares con diseños étnicos y la segunda, atrapasueños, un círculo de madera adornado con mullos y plumas, que según la cosmovisión indígena alejan las pesadillas.

Todos estos artículos, además de los discos del grupo Ñanda Mañachi , se ofrecen a los visitantes, mientras relatan la historia música de América Latina.

Una palla vale USD 3, una quena 10 y un rondador 15. Con la venta de estos artículos se financia esta iniciativa, pues no cobran el ingreso ,ni a los turistas ni a las operadoras de turismo.

El Taller de Instrumento Andinos Ñanda Mañachi es parte del circuito turístico, denominado Otavalo Full Day, que ofrecen más de 15 agencias de viaje.

Es por ello que cada día uno de los miembros de la familia Pichamba actúa como guía turístico.

El martes anterior, por ejemplo, estuvo el patriarca de la familia luciendo su larga caballera, peinada en trenza, y la ropa tradicional de los kichwas de Otavalo (pantalón, camisa y alpargatas blancas, sombrero crema y poncho azul).

Uno de los atractivos es el recorrido por el continente que realiza Pichamba entonando la música de cada país. Así con la quena interpretó una cumbia colombiana, un sanjuanito de Ecuador, la lambada de Brasil, entre otros.

El trabajo se duplica de mayo a septiembre, comenta. Es la época alta del turismo europeo y estadounidense que visita Ecuador.

Pichamba calcula que en esta temporada recibe a 500 visitantes, cada semana. Mientras que, el resto del año se reduce a la mitad.

Adriana Yapo, guía turística de la operadora Great Lake, considera que uno de los atractivos de Ñanda Mañachi es la promoción de la cultura otavaleña.

La semana pasada, Yapo visitó el local con 11 viajeros procedentes de México, Puerto Rico, Estados Unidos y Singapur. Todos quedaron sorprendidos por la habilidad del músico otavaleño. Ahora, el próximo reto de Pichamba es ofrecer alojamiento.