Michel Laforge y Alexandra Duarte, en el local de Megasano, en el norte de Quito. Este emprendimiento comercializa productos naturales. Foto: Vicente Costales / LÍDERES
Redacción Quito
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Lo natural y orgánico apoyan su expansión

El consumo de productos orgánicos es una tendencia que genera la demanda de alimentos naturales. Ante este nuevo mercado, más emprendimientos apuntan a la producción sin químicos ni preservantes. Pero surge una inquietud: ¿dónde comercializarlos? Alexandra Duarte, Michel Laforge, Rosa Mena y Enrique Tashintuña decidieron emprender en Megasano para brindar un espacio para empresarios, microempresarios y artesanos que se dedican a la fabricación de productos naturales y orgánicos. Laforge, un ingeniero agrónomo, señala que muchos productos se cultivan con químicos y los animales se desarrollan gracias al consumo de balanceados y hormonas. Por esa razón, su negocio busca "que el cliente consuma productos de calidad y naturales".

Gabriela Andrade es vegetariana y considera que encontrar lugares que sean proveedores de carne vegetal es complicado. "Lo bueno de Megasano es que tienen productos que otras empresas no. La carne vegetal es difícil de conseguir y ahí la puedo encontrar con facilidad".

El portafolio de la firma abarca unos 300 alimentos entre hortalizas, lácteos, quesos, carne vegetal, carne animal y productos de belleza. "Algunos productos no son 100% orgánicos. Por ejemplo, la miel es natural, pero no podemos garantizar que la abeja no consuma de una plantación con químicos y la miel no contenga productos nocivos. Por eso comercializamos lo natural", dice Laforge.

En enero del 2013, Megasano comenzó como una iniciativa en Internet, donde los clientes realizaban sus pedidos. Los productos, según la especificación del cliente, se pueden entregar a domicilio o pueden ser retirados desde un punto de encuentro. A partir de marzo del 2014, decidieron ampliar su mercado e inauguraron un local en la av. de los Shyris y Gaspar de Villarroel (norte).

40 proveedores trabajan con Megasano. El pago por sus productos es de manera inmediata y solo se encuentra a consignación aquello que se establecen por requerimiento de los productores. "Practicamos una política de precio justo con los proveedores. Nuestra ganancia no supera más del 35% del precio del producto", indica Duarte.

Verónica Parra, propietaria de la microempresa Yananti, es una de sus proveedoras. Indica que se siente a gusto de las políticas de comercio justo que manejan, ya que le permiten desarrollar de manera positiva su emprendimiento.

La facturación mensual de Megasano oscila entre USD 4 000 y 4 500 al mes. El 50% de sus ventas son por Internet y el resto en la tienda. Para las compras en Internet no se realiza el pago en el sitio web. La compra es directa o con transferencia bancaria y el costo del envío en Quito es USD 1,50. "Miércoles se cosechan las hortalizas y el jueves ya enviamos", dice Alexandra Duarte, administradora de Megasano.

Sus principales clientes son personas menores de 30 años, vegetarianos y practicantes del yoga. Daniel Heredia, cliente de Megasano, señala que lo que más les gusta es la variedad y los bajos precios. "Uno piensa que porque es orgánico el producto es caro. Es todo lo contrario".

Así también instituciones públicas y privadas solicitan sus servicios. Una escuela en Conocoto también solicita sus productos, por las normativas para brindar productos naturales a los niños.