Diana Rueda elabora sus productos en su casa, en el Valle de los Chillos. Foto: Jenny Navarro / líderes
Redacción Quito
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Un negocio que se hilvana con una tendencia de Japón

Osos, gatos, conejos, pollos, 'cupcakes'... todos ellos elaborados con puntadas de un gancho metálico y lana. En su textura se nota la laboriosidad de estos muñecos que nacen gracias al croché (técnica de tejido).

Así es el amigurumi, una tendencia o moda japonesa que consiste en la confección a mano de peluches de lana.

Esta actividad -que busca ganar adeptos en el país- se convirtió en el pasatiempo de Diana Rueda, pintora y músico. Pero la pasión por este hobby la llevó a fundar su propia marca para promocionar y comercializar sus creaciones.

Así, en el 2009 nació Arropilla, palabra que en Colombia da el nombre a las melcochas o dulces elaborados con panela. Para la emprendedora, el término encajaba con la esencia de sus productos: "dulzura y artesanales".

En principio elaboraba solo gorros y bufandas, pero luego de investigar en tutoriales, revistas e Internet comenzó a tejer las figuras. En el 2011, gracias a la buena acogida del público en ferias de diseño, en Quito, decidió potenciar su negocio con los amigurumis.

Para obtener una primera producción de unas 40 unidades, Rueda, exintegrante de la agrupación de pop Kiruba, invirtió USD 100 en materiales, como lana y algodón sintético.

El tiempo que le toma tejer cada uno de los muñecos varía de acuerdo con su tamaño; en los más pequeños se puede demorar unas tres horas y en los de mayores dimensiones hasta dos días.

Ahora, Arropilla se promociona por medio de una 'fan page' en Facebook y produce unas 40 unidades al mes. Las ventas mensuales fluctúan entre USD 100 y USD 400; los meses que asiste a ferias o registra una mayor facturación.

José Luis Fiallo, ingeniero automotor, ha comprado siete de estos muñecos, todos para obsequiarlos. Fiallo comenta que Arropilla es una buena opción para entregar un regalo diferente.

Mientras que Andrea Cáceres, profesional en Relaciones Internacionales, asegura que los muñecos también son una opción como artículos decorativos.