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Ivonne Gutiérrez levantó el restaurante Ari hace 20 años. El local ubicado en el Centro Histórico está abierto desde las 08:00 hasta las 18:00. Foto: Galo Paguay / LÍDERES

Ivonne Gutiérrez levantó el restaurante Ari hace 20 años. El local ubicado en el Centro Histórico de Quito está abierto desde las 08:00 hasta las 18:00. Foto: Galo Paguay / LÍDERES

Un negocio vegetariano rescata sabores típicos de Ecuador

23 de agosto de 2016 14:46

Los platos típicos del país como la fritada o el churrasco son elaborados en el restaurante Ari, ubicado en el Centro Histórico de Quito. Su particularidad es que se utilizan sustitutos para la carne; es decir, son platillos vegetarianos.

Este local abrió sus puertas hace 20 años y surgió con la idea de comercializar productos naturales frescos y que ayuden a la salud.

Ivonne Gutiérrez, su propietaria, recuerda que la primera idea que se vino a su mente antes de abrir el local es preparar comida sana para las personas. Lo hizo con el apoyo de su esposo y sus dos hijos. “Lo hicimos sin un fin de lucro, ya que lo que buscábamos ofrecer alimentos sanos y mejorar la salud del prójimo”.

En este local se comercializan almuerzos y platos a la carta. Los primeros son los más demandados porque son nutritivos. Consisten en sopa, arroz con algún acompañado y cuatro clases de ensaladas diferentes, entrada, postre y dos bebidas (jugo y agua de remedio). El costo es económico. Alcanza los USD 2,50.

Se suman los platos a la carta como los llapingachos, la fritada, el churrasco, los tallarines, el ceviche de chocho o de palmito, entre otras delicias. Los precios llegan a los USD 5.

Una de las trabajadoras de este negocio es Leonor Zambrano, quien se desempeña como ayudante de cocina. La mujer trabaja hace tres años en el local y asegura que lo importante es que se cocinan alimentos beneficiosos para la salud de los consumidores que acuden a diario.

Zambrano relata que trabajar en un restaurante vegetariano es diferente, por lo que tuvo que aprender de Gutiérrez para cocinar sabores deliciosos pero distintos. “He aprendido nuevas recetas. Me encanta este tipo de comida”, señala la mujer quien tiene cuatro hijos.

En esto coincide Jacqueline Franco , que se desenvuelve como mesera en el restaurante. La mujer, quien es madre de tres niños, explica que es una oportunidad estar en un local que tiene como objetivo velar por la salud de las personas por medio de la comida.

Gutiérrez reconoce que el número de comensales han bajado. Meses atrás se vendía alrededor de 160 almuerzos al día; actualmente son 110. Por almuerzos factura algo más de USD 300 al día.

Una de las fortalezas de este local es que unió a la familia. Por ejemplo, el esposo de Ivonne trabaja junto a ella. Al igual que sus hijos. “Este no solo es un negocio es nuestro hogar”. Y es verdad, porque la mayoría del tiempo pasan en el negocio. Su esposo abre las puertas de Ari a las 05:00. Mientras que ella y parte del personas llegan a partir de las 07:00.

Su hijo es el encargado de la decoración. El joven pintó los cuadros con motivos indígenas para dar vida a este local. “Es algo que me gusta porque se rescatan nuestras raíces indígenas”.

Incluso, el nombre del local Ari proviene del quichua y significa Sí. Lleva este nombre para fortalecer lo autóctono del país. Además hay artesanías.

La emprendedora además decidió abrir una segunda opción: un restaurante que ofrece comida variada pero con carne. Este nació hace ocho años por pedido de las familias de sus clientes. “No todos los integrantes de una familia son vegetarianos, por lo que decidimos abrir, en el segundo piso, un local de comida de este tipo”.

Gutiérrez no piensa abrir más locales porque considera que no se atendería igual que ellos. “No puedo colocar a nadie más de mi familia porque no somos muchos”. Y dijo que se siente orgullosa de tener sus dos locales y brindar una atención de calidad a los comensales. William Paredes fue a este local para probar platillos como la fritada vegetariana. Le gustó porque es una comida sana. “Me agrada el local porque tiene un ambiente agradable y los platos son ricos”.

El restaurante abre de 08:00 a 18:00. Depende de la afluencia de personas, que llegan a este local ubicado entre las calles Sucre y García Moreno, a pocas cuadras de la iglesia de la Compañía.