Las oficinas de Arias están ubicadas en Hilversum, una ciudad y un municipio de la provincia de Holanda Septentrional en los Países Bajos. En la foto inferior junto a su equipo. Fotos: cortesía José Arias

Las oficinas de Arias están ubicadas en Hilversum, una ciudad y un municipio de la provincia de Holanda Septentrional en los Países Bajos. En la foto inferior junto a su equipo. Fotos: cortesía José Arias

Sebastián Angulo
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Nike lo escucha para fijar precios en Europa

22 de noviembre de 2016 17:06

Definir el mejor precio para los botines de fútbol Mercurial CR7 de Cristiano Ronaldo, o la camiseta del Barça que lleva el 10 y el nombre de Messi en tiendas de Londres, Berlín o Dubái, es la tarea de José Arias, un ecuatoriano que trabaja para Nike.

Desde octubre del año pasado, este quiteño ocupa el cargo de gerente de Precios de Europa y Oriente Medio de la multinacional norteamericana.

Arias -junto con un equipo de siete personas en su oficina en Hilversum (Holanda)- se encarga de sugerir los precios de unos 4 000 nuevos ítems que Nike introduce al mercado europeo y Oriente Medio cada tres meses.

Su labor, cuenta el ejecutivo, es analizar el ‘big data’ proporcionado por las tiendas que la compañía tiene en esa zona. Nike hace negocios con 7 000 ‘retailers’ en Europa, según el ejecutivo. Además, revisa los comentarios que los clientes dejan en las tiendas ‘on-line’ de la marca.

Con esta información, explica Arias, buscan los mejores costos para sus productos en los diferentes mercados. Además, toman en cuenta la situación económica de cada país o el tipo de cambio para naciones con moneda propia, como Rusia o Turquía, por ejemplo.

La Zona Europea, cuenta Arias, está conformada por 35 países y reporta para la firma unos USD 7 000 millones al año, es decir, representa cerca del 23% de los ingresos globales de la compañía.

La historia de este quiteño de 31 años con la marca del ‘swoosh’ (nombre del tradicional logo de Nike) inició hace más de cuatro años, cuando realizó pasantías en la empresa como parte de la maestría en negocios y administración (MBA) que cursó en la Universidad de Tilburg, en Holanda.

En principio se incorporó como especialista en precios y gracias a su desempeño fue contratado por la empresa. Luego de dos años pasó al área de marketing para Ucrania y Europa Central. Después fue nombrado gerente de precios para esos lugares y finalmente -el año pasado- para toda Europa y Oriente Medio.

David Whiterod, director de Desarrollo de Mercado de Nike en Estambul (Turquía), fue el primer jefe de Arias en la compañía y da algunos detalles -a través de correo electrónico- del desempeño del quiteño en la multinacional. “José es orientado a la acción y extremadamente talentoso en su enfoque analítico a la solución de problemas. Si no sabe algo, entonces sale y lo aprende, lo cual es un rasgo fantástico”, sostiene Whiterod.

Esa capacidad analítica que comenta su exjefe fue la que le llevó a estudiar ingeniería industrial, en el 2002, en el Instituto Tecnológico de Monterrey (México).

Sin embargo, cuando cursaba la secundaria, en el Colegio Intisana de Quito, pensaba estudiar administración de empresas, pero la beca que le otorgaron en la casa de estudios mexicana le hizo cambiar de parecer.

Pablo Román, propietario de una empresa de comercio electrónico, fue su compañero en la secundaria y cuenta que Arias fue un alumno distinguido en el programa de bachillerato internacional, con uno de los mejores promedios. “Siempre fue destacado en matemáticas y física”.

Pero no todo era estudios y buenas notas, sostiene Román. También había tiempo para la diversión entre amigos. “Estaba metido en varios proyectos culturales en el colegio y por eso tenía bastantes amigos”, añade.

Arias, rememora Román, solía participar en la organización de eventos y conciertos colegiales. “Le gustaba Verde 70, Tomback, esas bandas que juvenilmente nos gustaban”, dice Román.

Juan Carlos Garcés, quien trabaja en una firma de consultoría financiera, es su amigo desde la infancia y sostiene que el ahora ejecutivo de Nike “siempre fue un chico muy dedicado y muy correcto”. Entre sus pasatiempos, dice Garcés, estaba hacer deporte con los amigos, pese a que no era tan apegado a la actividad física.

Ahora eso ha cambiado, Arias corre en sus tiempos libres en las calles holandesas o juega tenis con sus compañeros de trabajo, cuando no está en uno de sus viajes en las oficinas centrales de Nike, en EE.UU., o en alguna capital europea. Al año, su trabajo le obliga a realizar entre nueve o diez viajes a diferentes destinos.

Pese al buen momento que atraviesa en la compañía, a Arias le gustaría en el futuro fundar su propia empresa con su esposa, Paulina García, quien es emprendedora y exporta joyería a China.

No obstante, por ahora es entusiasta porque será por primera vez padre y, por lo pronto, no piensa dejar la compañía que le ha permitido conocer a dos de sus tenistas favoritas: Serena Williams y María Sharapova.