Xavier Montero / Redacción Guayaquil
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Nobol encomienda los negocios a su santa

El santuario de Narcisa de Jesús es uno de los lugares insignias de la fe de los guayasenses. Ubicado en la cabecera cantonal de Nobol, 45 minutos al norte de Guayaquil, es la referencia para la actividad económica de más de 19 600 habitantes de este poblado del Guayas.

Según la Dirección de Turismo de la Prefectura del Guayas, los atractivos de turismo religioso involucran a 200 000 negocios directos, indirectos o eventuales, desde comerciantes informales y artesanos hasta operadoras turísticas.

La Catedral de San Pedro de Guayaquil y San Jacinto de Yaguachi, la procesión del Cristo Negro y el Monasterio de Santa Clara (en Daule) son puntos en los que la Dirección de Turismo desarrolla la ‘Ruta de la Fe’ desde hace tres años.

Esta ruta se da tras determinar que el movimiento económico que genera el turismo religioso se ubica luego de las actividades en balnearios y la gastronomía local. Las cifras al respecto se están levantando.

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En Nobol, las eucaristías inician a las 08:00, todos los días. Hace dos semanas, el santuario de techo naranja y tres campanas, lucía repleto. Su capacidad para 800 personas sentadas se desbordó con 150 más que rezaron de pie. La secretaria del santuario, Jennyfer Lavayen, cuenta que hasta 7 000 devotos llegan a las cinco misas dominicales.

Hólger Mancero, quien aprendió de su madre la devoción a la Santa Narcisa, destinó USD 25 -como donativo- para que su vehículo nuevo sea bendecido. Así lo indica un recibo de la caja registradora del santuario, inaugurado en 1998 y que guarda el cuerpo de Narcisa de Jesús, canonizada en octubre del 2008.

En las afueras del templo, cuatro cuadras están repletas de comerciantes. Ernesto Córdova, un noboleño de escasa cabellera blanca, lleva dos décadas ofertando recuerdos de la ‘Niña Narcisita’. Él vende 40 estampitas de USD 1 los sábados y unas 20 más, los domingos.

Terminada la eucaristía, los peregrinos van hacia el malecón del río Daule. Ocho canoas a motor transportan 25 personas cada una hasta la Hacienda San José, lugar natal de la Santa, quien utilizó este afluente del río Guayas en 1852, a los 19 años, para radicarse en Guayaquil.

En la hacienda, la familia Moreira saborea un ‘seco de pato’, dos caldos de salchicha (morcilla) y maduros con queso fresco. Darwin Riso, quien atiende una de las 30 carpas que acogen a los comensales, comenta que vende hasta USD 100 los fines se semana. Unos 120 comedores más están apostados en ambos lados de la vía a Daule, por la cual se accede a Nobol.

Junto al río, 30 chicos del Grupo Juvenil San Vicente de Paúl, cantan alrededor del guayabo en el que, según indica la placa conmemorativa, Narcisa de Jesús oraba. Ellos viajaron desde Guayaquil en un bus de la Cooperativa Señor de los Milagros, una de las nueve compañías que llegan al santuario.