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Foto: Vicente Costales / LÍDERES Los cosméticos de Natú se producen en una planta ubicada en el norte de Quito .

Los cosméticos de Natú se producen en una planta ubicada en el norte de Quito. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

El tiempo y una guía, claves en la notificación sanitaria

3 de octubre de 2016 09:31

Los tiempos que se demoran en realizar los trámites y obtener el ­registro o notificación sanitaria aún no conforman a las personas que deciden emprender un negocio. Autoridades y gremios explican que los productores deben tomar en cuenta la normativa vigente para evitar demoras en este proceso.

La notificación y el registro son indispensables para que el producto se venda en tiendas, almacenes y cadenas comerciales. La diferencia entre los dos es que la notificación deben tramitarla las personas que produzcan alimentos procesados, cosméticos, productos higiénicos, plaguicidas, homeopáticos y otros. Mientras que el registro sanitario es un requisito de comercialización de las personas que elaboran medicamentos.

Hasta 20 de diciembre del 2015, la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), que está a cargo de este proceso, emitía registros sanitarios para productos alimenticios procesados. Luego de esa fecha, se entrega únicamente la notificación, que se amparó en la nueva normativa técnica sanitaria unificada para alimentos procesados. Además, este año se hizo una reforma con el objetivo de simplificar los pasos para la obtención de este certificado, que se lo hace vía Internet desde el 2015.

Christian Wahli, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), destaca que el trámite ahora es automático y en línea. “Antes se esperaban unos seis meses para obtener la notificación y había que hacer bastantes papeles. Hoy el tiempo es menor, porque los productores ingresan a la página, revisan su producto y más”.

El titular de Anfab señala que el sistema actual es positivo, ya que garantiza la inocuidad de los alimentos y que lleguen de forma segura a las perchas de los locales comerciales. Sin embargo, señala que es necesario que los productores conozcan la normativa para evitar inconvenientes y demoras. “Es necesario que todos los productores conozcan qué pasos seguir”.

En la Anfab, por ejemplo, se brinda asesoría para que los trámites sean más rápidos. Wahli aclara que pueden acercarse a la entidad para recibir indicaciones de cómo es el proceso.
Actualmente se requieren 10 días laborables en promedio para aprobar la notificación sanitaria, según la Arcsa.

Silvia Terán, quien tiene una empresa de elaboración de tortillas de maíz, nachos y otros, ha esperado más. La emprendedora tardó cuatro meses aproximadamente en obtener la notificación para uno de sus productos, porque tuvo que hacer pruebas en laboratorios y corregir las observaciones que la entidad envía. Ahora, esta empresaria tramita unas ampliaciones para su producto y espera que con la simplificación de los procesos se obtenga más rápido.

La obtención de la notificación sanitaria tiene un valor, que depende del tamaño del negocio. Terán relata que destinó un aproximado de USD 1 000 para la ampliación de la notificación para seis productos. “Tenemos que invertir el monto y contratar una persona calificada (ingeniero en Alimentos) que certifique cada producto. Esto es necesario para entregar un producto de calidad”, dice la empresaria.

Con base en datos publicados por la Arcsa, en su página web, se observa que se emitieron 421 certificaciones sanitarias aproximadamente en el período enero-mayo del 2015. Mientras que en el mismo período de este año se emitieron 1 877, aproximadamente.

Además, se facilitaron los trámites a los productores de Manabí y Esmeraldas, tras el terremoto que afectó a estas localidades. En menos de tres meses, unos 70 productores de esas provincias obtuvieron la notificación.

Las ferias artesanales son una opción hasta obtener el permiso

Las ferias artesanales y orgánicas son opciones para que los emprendedores puedan ofertar sus productos. En estos espacios, al regirse de manera artesanal, la venta al público puede realizarse sin todavía tener la notificación sanitaria. Por esta razón, muchos emprendedores optan por esos espacios como un primer acercamiento para validar su marca y sus productos.

Un ejemplo es el de Jacqueline Quishpe, fundadora de La Huerta de Ina. Ella optó por estos espacios para poder comercializar varios de los productos que no han logrado certificar. Este emprendimiento comercializa mermeladas orgánicas.

Al momento cuenta con 60 sabores más una amplia cartera de productos que incluyen miel, pastas de sabores y sales.

“Somos pequeños productores y no tenemos para registrar todos los sabores por esta razón vamos a la feria todas las semanas para vender porque la gente ya confía en nosotros”, explica Quishpe.

Su iniciativa factura alrededor de USD 1 500 mensuales y dos de los sabores ya están en perchas de cadenas de autoservicio ya que lograron obtener las notificaciones sanitarias.

En Quito y sus alrededores se desarrollan ferias orgánicas y artesanales todas las semanas en la Floresta, el parque La Carolina, el barrio del Quito Tenis, el parque de Cumbayá, entre otros puntos.

El proceso de registro debe hacerse durante el desarrollo del producto

Los emprendedores deben enfrentar la decisión de formalizar sus procesos para crecer como empresas. Uno de los retos es conseguir la notificación sanitaria. Sin embargo, con el asesoramiento debido el proceso no debería tardar más de 15 días.

Aquellas iniciativas con productos de los sectores de medicamentos, cosméticos, alimentos, plaguicidas, productos naturales (uso medicinal), entre otros están obligados a tramitarlo.

Como explica Germán Robayo, consultor de Asesores Regulatorios, antes de iniciar el proceso es importante saber a qué norma corresponde el producto.

Su empresa se dedica tramitar las notificaciones sanitarias para productores. “Principalmente las personas se demoran porque no lograr definir el producto y no lo colocan dentro de una norma del Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN) específica”, agrega.

El problema de no revisar previamente los requerimientos es que al momento de ingresar y realizar las pruebas de laboratorio, estás salen rechazadas y el proceso se alarga y encarece.

Un caso común que encuentra Robayo es cuando en productos alimenticios, los emprendedores suelen utilizar aditivos o ingredientes que no está permitidos por la norma. Esto hace que al momento de enviar al laboratorio les rechacen automáticamente.

Por esta razón, Robayo explica que es imprescindible contar con un asesor especializado que conozca previamente el código y la normativa.

Para Natú, empresa de cosméticos naturales, el proceso tomó tres meses. Con el asesoramiento de un laboratorio de cosméticos, Carmen Borja, gerente de la empresa, logró agilitar el proceso. En promedio considera que cada certificación sanitaria le costó USD 1 200 más USD 500 por el asesoramiento.

“Me sorprendió que fuera un proceso tan ágil. Estaba preocupada por lo que me habían dicho y cinco años había intentado para otra marca y era muy complicado”, agrega Borja.

De su cartera de productos, dos de tres cuentan ya con notificación sanitaria. El último, un bloqueador solar, está en proceso y pruebas en el laboratorio.

Para los creadores de Stevia Kinú, el proceso no fue tan fácil. Stalin Gómez, gerente comercial de la empresa, recuerda que el proceso fue ingresado en septiembre del 2015 y hasta el momento no concretan la notificación sanitaria. Los análisis microbiológicos ya fueron aprobados y están a la espera de que Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) les apruebe.

Los emprendedores producen y comercializan mermeladas naturales endulzadas con estevia. De sus cinco sabores, debido a los costos, tuvieron que escoger dos para obtener el registro sanitario.

En promedio los costos que han incurrido bordean los USD 1 500 por presentación. Aparte de que las adecuaciones solicitadas para la planta de producción costaron aproximadamente USD 2 500, a pesar que el espacio es arrendado.

“Uno de los obstáculos más grandes ha sido la falta de asesoría al momento de presentar el producto”, explica Gómez. Los tres creadores son todos ingenieros comerciales entonces no poseían el conocimiento en ingeniería de alimentos para poder elaborar ni presentar los productos con los requerimientos necesarios.

Para esto tuvieron que contratar un consultor externo que les guió en el proceso. “Según lo que nos informaron tenemos que esperar 15 días más para que Arcsa nos apruebe finalmente”, agrega Gómez.

Los emprendedores consultados coincidieron que el proceso se puede complicar cuando no reciben una retroalimentación clara o cuando deben realizar varias correcciones a las solicitudes presentadas. Por esta razón se recomienda que previo al desarrollo del producto ya exista una asesoramiento para evitar problemas a futuro.