Odebrecht

La compañía participa en grandes obras de infraestructura en la región. En la foto se observa una planta de generación de energía eléctrica que Odebrecht tiene en Brasil. Foto tomada del sitio web de Odebrecht

REDACCIÓN QUITO (I)
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Odebrecht, el gigante brasileño que está bajo la lupa judicial

12 de July de 2015 16:32

Odebrecht, el gigante brasileño del sector de la ingeniería que tiene operaciones en cuatro continentes, tuvo sus orígenes en 1944. Ese año, el joven empresario Norberto Odebrecht, de ascendencia alemana, creó la firma en la ciudad de Salvador.

71 años después, la iniciativa empresarial de un joven visionario es considerada una de las empresas más grandes de América, región en la que participa en el desarrollo de grandes obras de infraestructura en EE.UU., México, Guatemala, Cuba, República Dominicana, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, Argentina y, su país de origen, Brasil.

A esa lista se suman cuatro países europeos: Alemania, Portugal, España y Austria. En África, opera en Ghana, Angola y Mozambique. Y en Asia, la compañía está en los Emiratos Árabes Unidos.

Las cifras de la corporación son difíciles de dimensionar. En el 2012 tuvo ingresos por USD 41 317 millones, ganancias por 774 millones y activos por 59 459 millones, según datos que constan en su sitio web. Para el 2013, los ingresos llegaron a USD 41 377 millones, las ganancias fueron de 210 millones y los activos sumaron 60 758 millones.

Para mostrar una comparación de las cifras millonarias que maneja: la organización del Mundial de Fútbol del año pasado costó cerca de USD 12 000 millones. Es decir, la firma tiene en activos cinco veces lo que costó el Mundial Brasil 2014.

Hoy, la compañía está envuelta en un escándalo. El pasado 19 de junio, la Policía brasileña detuvo a Marcelo Odebrecht, presidente de la empresa y nieto del fundador. La firma está involucrada en la investigación de una red de sobornos protagonizados por la estatal Petrobras. Los delitos que se investigan son formación de cartel, fraude en licitaciones, corrupción, desvío de fondos públicos y lavado de dinero.

El año anterior, Odebrecht facturó más de USD 40 000 millones y reunió a 181 000 empleados distribuidos en 21 naciones.

La controversia que atraviesa la multi­nacional generó efectos en los países en los que participa en grandes construcciones. Según datos de BBC Mundo, el conjunto de contratos en cartera de la empresa en la región llega a USD 18 000 millones.

La misma agencia de noticias señala que además de construir centrales hidroeléctricas en la región, Odebrecht realizó -sola o mediante consorcios- carreteras, autopistas y puentes en Colombia, Argentina, Ecuador, Guatemala, Perú, República Dominicana o Venezuela.

En Colombia, la firma participa en contratos como la Ruta del Sol Sector 2, avaluada en 3,5 billones de pesos (cerca de USD 1 750 millones) y en la que tiene una participación del 62%. Además, tiene una cuota del 86% en el proyecto de recuperación de la navegabilidad por el río Magdalena, que tiene un valor de 2,5 billones de pesos (USD 1 250 millones), según diario El Tiempo.

El Gobierno colombiano está evaluando los escenarios que se podrían derivar de las investigaciones. El vicepresidente, Germán Vargas Lleras, explicó días atrás que el estatuto anticorrupción prevé que cualquier condena internacional en materia de sobornos inhabilitará a una firma por 20 años para contratar con el Estado.

En Argentina está desde 1987. Una de sus primeras obras fue la Central Hidroeléctrica Pichi Picún Leufú, sobre el río Limay, que separa a las provincias de Neuquén y de Río Negro. La empresa hizo otras obras importantes como la Autopista Acceso Oeste, en 1996, y la ampliación de los gasoductos San Martín y Neuba II, en el 2005.

En Venezuela participó en obras del aeropuerto internacional de Maiquetía, la línea 2 del metro de Los Teques, un teleférico de Caracas, complejos habitacionales y agroindustriales. Más al norte, en México, la gigante brasileña participa en la construcción de un complejo petroquí­mico para producir polietileno en el estado de Veracruz. En Cuba realiza la ampliación del Puerto Mariel.

Ahora, con el escándalo que investiga la justicia, los contratos de la firma en la región están en una etapa de indagación.

Odebrecht, auge y caída de un ‘príncipe’ muy poderoso

El Tiempo de Colombia, GDA

En pocos casos como el de Marcelo Odebrecht, de 46 años, pesa tanto el apellido y lo que él representa para la economía de Brasil. Hijo de Emilio Odebrecht y nieto de Norberto Odebrecht, Marcelo es el tercero dentro de una dinastía que inició un imperio en 1944. Casi cinco años después, el hijo del fundador tomó las riendas y en el 2008 asumió el trono su nieto.

Como en las grandes familias nobles, el ‘príncipe’ de Odebrecht fue esculpido desde niño para ejercer el cargo que ostenta, pero el 19 de junio fue capturado por cargos relacionados con indicios de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

Se educó en Bahía, su tierra natal, pero también pasó por los mejores centros educativos y universidades en Suiza y, sobre todo, en Estados Unidos.

Pasó por obras de ingeniería, luego por el sector del petróleo –en la época en que la familia puso en marcha Braskem, una de las petroquímicas más poderosas de Latinoamérica– y finalmente, aterrizó con alfombra roja en el despacho que culminaba la sucesión planeada de la saga. De él hablan como un directivo calculador de riesgos: apuesta alto, pero se guarda una última carta en el juego.

Así, fue modelando el perfil actual del holding de empresas, un gigante diversificado en varios polos, pero con la mira puesta en las concesiones públicas de mayor tamaño.

Entre el 2008 y el 2013, época de mayor expansión en una economía aún caliente, Odebrecht fue ganando prestigio en los círculos empresariales y también en el Palacio de Planalto. El presidente, en ese entonces, Luiz Inácio Lula da Silva, que estuvo en el poder entre el año 2003 y el 2010, tenía ya una buena relación con la familia Odebrecht, pero la entonces ministra de la Casa Civil, Dilma Rousseff no le dispensaba a Marcelo un trato tan cercano y amigable.

La hoy presidenta de Brasil fue cambiando su parecer hasta presentarlo como el mayor empresario de Brasil, hace algunos meses. En esos años fue aumentando exponencialmente el crecimiento de su empresa, especialmente en el área de la construcción, donde asumió un buen pedazo de las obras del Mundial 2014, los Juegos Olímpicos del 2016 y la revitalización del inmenso puerto de Río de Janeiro.

Pero además, se hizo cada vez más grande fuera de las fronteras brasileñas. Y fue por ahí que empezaron las cosquillas de la prensa en los últimos meses. La revista Época y el diario O Globo han venido publicando una serie de informaciones en las que se detalla la relación del expresidente brasileño Lula da Silva con el conglomerado Odebrecht.

Hoy, en medio del escándalo, dicen que lo que realmente vale para todos es la amistad de Marcelo Odebrecht, no solo con Lula da Silva, sino con todos los grandes actores del arco político brasileño. Visto así, si Marcelo Odebrecht habla a la justicia de todo lo que sabe, entonces se podría estar hablando de un terremoto de magnitudes inimaginables. Quizás esa sea la última carta del ‘príncipe’.

En Ecuador

12 contratos serán auditados


La empresa brasileña Odebrecht es un importante actor dentro de la contratación pública del Ecuador y lo ha sido en las últimas décadas.

Pese a haber sido expulsada en octubre del 2008 por problemas en el desempeño de la hidroeléctrica San Francisco, en dos años llegó a un acuerdo con el Estado para reparar la central y entregar USD 20 millones de lucro cesante, además de reponer varios equipos.

Luego de ello, en el 2011, volvió a ser contratista del sector público con la reparación de la central hidroeléctrica Pisayambo. Desde el 2012, la empresa ha sido adjudicada con cinco obras por USD 749 millones, de acuerdo con el Sistema Nacional de Contratación Pública, lo que representa un 9% respecto a toda la contratación del Estado en el 2014.

Entre estos contratos están dos fases de la Ruta Viva que conecta a Quito con el aeropuerto de Tababela; el movimiento de tierras para la implantación de la Refinería del Pacífico; el poliducto Cuenca-Pascuales; y el acueducto represa La Esperanza de la Refinería del Pacífico.

La adjudicación de varias obras a la empresa ha sido cuestionada en los últimos años. Un primer cuestionamiento llegó en agosto del 2012 cuando Odebrecht fue adjudicada con el contrato para la preparación de los terrenos de la Refinería del Pacífico. Constructoras locales publicaron en varios diarios nacionales una carta abierta al presidente Correa; en aquella ocasión, para que intervenga en ese contrato por presuntas irregularidades.

El contralor, Carlos Pólit, anunció en semanas pasadas que auditará 12 contratos adjudicados a Odebrecht a raíz del escándalo desatado en Brasil.