Mónica Orozco / Redacción Quito
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El ‘oro rojo’ cedió paso a los tableros

Los pequeños y grandes fabricantes de muebles del país dejaron hace tiempo de moldear al ‘oro rojo’, nombre con el que se conoce a las maderas finas.

Caoba, guayacán, cedro y otras maderas tropicales han sido reemplazadas por tableros industrializados, según empresas del sector consultadas. Uno de los factores de este cambio es que estas especies son cada vez más escasas en el país. “El cedro y la caoba son especies que tienen veda. Ya no existen en abundancia debido a la tala indiscriminada”, explica Juan Carlos Palacios, de la Corporación de Manejo Forestal Sustentable (Comafors).

Pero el consumidor también ha cambiado. Lorena Cortez, del área de producción de Aktuell Mobel, fabricante de muebles, percibe que este proceso de transformación del mercado ocurre desde hace unos 10 años. Una década atrás, “la gente tenía miedo de usar tableros industrializados, pero se ha dado cuenta de que es una opción de calidad y resistencia e, incluso, mucho más sustentable”, opina la arquitecta de la firma, que empezó su negocio con este tipo de tableros.

Entre un 60 y 70% del árbol se desperdiciaba en los procesos productivos, dice el ebanista Salomón Flores, que tiene su taller en el sur de Quito. En tanto que los tableros se aprovechan en un 90 y 100%. “Las maderas finas y todas las maderas duras (tablones), se usan cada vez menos, solo cuando la gente pide. La madera tiene que estar bien seca para poderla trabajar, en cambio los tableros vienen listos”.

Hay sistemas de optimización de corte y aprovechamiento de piezas, que hacen mucho más eficiente el uso del tablero industrializado, explica María Paulina Ron, gerenta comercial de Edimca.

La ejecutiva indica que lo que más demanda el mercado hoy son tableros de fibra de madera y aglomerado de partículas de madera con recubrimientos. Entre ellos enchapes, que son pequeñas láminas de madera que se colocan sobre los tableros; se encuentran de caoba, cedro...

Oswaldo Recalde, gerente de Placacentro, indica que reemplazó las maderas sólidas de sus perchas de forma paulatina y desde hace tres años vende solo tableros. Las maderas sólidas, especialmente laurel o pino, se utilizan hoy más en las estructuras de los muebles, aunque también esto ha ido cambiando.

“Cada vez más se utilizan otras estructuras, de metal, por ejemplo. Hay un cambio muy interesante en el mercado”, explica Roberto Maldonado, presidente ejecutivo de Colineal, que hoy utiliza maderas enchapadas, MDF, aglomerados y materiales similares para sus muebles.

Ecuador también se ha especializado en la producción de enchapes y tableros, que incluso exporta a Colombia, Panamá y otros países. En el 2011, el país vendió USD 35,6 millones en estos materiales.

La importación de estos rubros también creció. En el 2011, estas sumaron USD 35,5 millones, casi seis veces más que en el 2004, cuando fueron de USD 6,8 millones. Estos productos se compran de EE.UU. y Chile, principalmente.

Palacios dice que en Ecuador también se han desarrollado plantaciones de madera fina, especialmente de teca. Según datos de Comafors, del total de plantaciones de árboles que hay en el país (unas 160 000), 30 000 son de teca. De estas, casi 6 000 ha están en aprovechamiento permanente. Además, hay unas 2 000 hectáreas de caoba y de cedro en el país, “pero cuyo aprovechamiento está para 25 ó 30 años, pues son especies de más largo plazo de cosecha”, acota Palacios.

Una reducción en el número de aserraderos también muestra el cambio de mercado, dice Recalde. En el sector de Chillogallo, en el sur de Quito, hace cinco años existían unos 22 aserraderos de madera dura. Hoy existen apenas cinco.

El país consume 3,9 millones m³ de madera por año de origen legal, de los cuales 3,1 millones proviene de bosques plantados, 400 000 de bosques nativos y el resto, entre árboles que quedan en potreros y tierras agrícolas, según Comafors. La tala ilegal no está cuantificada.