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Jeremy Tordjman. Washington, AFP
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¿Pagar impuestos o dejar la ciudadanía?

Para Scott Schmith, un veterano de la Guerra del Golfo instalado en Suiza hace 20 años, renunciar a su pasaporte estadounidense no fue "fácil", pero lo hizo para evitar problemas fiscales en Estados Unidos tras la aprobación de una nueva ley impositiva.

"No tengo nada que ocultar pero no quiero ser castigado por haber decidido vivir fuera de Estados Unidos", cuenta desde las afueras de Zurich este fotógrafo, recientemente nacionalizado como suizo, en un momento en el cual los bienes de estadounidenses en el extranjero están bajo estrecha vigilancia.

Desde de enero, la ley denominada Fatca (Ley de Cumplimiento Tributario en el Extranjero, por sus siglas en inglés) impondrá a los bancos de determinados países que informen sobre las cuentas de sus clientes estadounidenses, arriesgándose a importantes multas, con el objetivo de reforzar las obligaciones fiscales para los expatriados.

La Ley Fiscal en Estados Unidos, una excepción en todo el mundo, impone a sus ciudadanos la obligación de declarar sus ingresos y sus cuentas bancarias, aunque su residencia fiscal esté en otros países. La nueva normativa, que busca luchar contra la evasión fiscal, se perfila como un quebradero de cabeza para varios expatriados. "Los expatriados (...) se dan cuenta ahora que los bancos van a transmitir los datos de sus bienes y que podrían ser considerados como delincuentes", dice Allison Christians, profesor de Derecho de la Universidad McGill, en Canadá.

En el segundo trimestre de este año, el número de estadounidenses con doble nacionalidad que renunciaron a su pasaporte azul marino marcó un récord de 1 131 personas, un incremento de 492% interanual. Para los expertos estos datos, que siguen siendo marginales en relación a los cerca de 7 millones de expatriados estadounidenses, se deben en gran medida a la entrada en vigor de esta ley, que fue pospuesta en varias ocasiones.

Según Marylouise Serrato, representante de American Citizens Abroad, una asociación que defiende a los expatriados, la nueva ley fue un factor agravante. "Con esta ley, se vuelve muy difícil para los estadounidenses vivir en el extranjero", afirmó. Así, algunos bancos comerciales podrían rechazar a los expatriados estadounidenses para esquivar los problemas administrativos y evitar estar en la mira del Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS), tal y como le sucedió a UBS en 2009.

Scott Schmith sufrió estas trabas cuando su banco cerró sus dos cuentas hace un año. "Cada vez más los expatriados estadounidenses se encuentran en un agujero negro fiscal", declaró en un comunicado Nigel Green, presidente de la consultora de Vere.

Muchos de ellos enfrentan ahora un "dilema terrible": renunciar a su ciudadanía o plegarse a normas ultra complejas que a menos requieren de la ayuda de un experto fiscal, señala el profesor de Derecho Peter Spiro, académico de la Universidad Temple, en Filadelfia (norte). "Si uno hace un análisis racional, uno se pregunta si vale la pena conservar la ciudadanía estadounidense frente a papeleo administrativo y al riesgo de mayores multas", explicó.

Un portavoz del IRS dijo que esta solución tampoco sería definitiva ya que, pese a haber renunciado a su nacionalidad, estas personas aún podrían estar sujetas a realizar una declaración de la renta. Para que la renuncia sea efectiva, los expatriados deben probar que han cumplido con sus obligaciones fiscales en los cinco últimos años.

Volver como turista

  • Una opinión.  Para Allison Christians, profesor de Derecho de la Universidad McGill, en Canadá, el verdadero problema es que el sistema de impuestos esté basado en la ciudadanía.
  • Estrategia.  "Si hubiera un sistema basado en la residencia, una ley como la Ley de Cumplimiento Tributario en el Extranjero permitiría apuntar realmente a los que intentan ocultar dinero en el extranjero", sostiene Christians.
  • Una desventaja.  Scott Schmith dice que ya no tendrá preocupaciones fiscales en Suiza, pero que a cambio pagará como precio el tener que retornar a su país como un turista más.
  • Estadística.  En el segundo trimestre de este año, el número de estadounidenses con doble nacionalidad que renunciaron a su pasaporte azul marino marcó un récord de 1 131 personas, un incremento de 492% interanual, según las estadísticas oficiales.