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Foto: Facebook

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La panela montuvia se llenó de sabor

16 de octubre de 2017 13:55

El emprendimiento Panelabitas encontró la fórmula para mantener una tradición y darle un toque más actual al mismo tiempo: esta iniciativa combinó el tradicional sabor de la panela elaborada por los montuvios manabitas y el extracto de menta, maracuyá, naranja y limón, para convertirla en un caramelo energizante.

La idea de saborizar la panela nació hace dos años, cuando Daniel Salinas, gerente de Panelabitas, descubrió que en Pichincha, un cantón de Manabí, 60 familias se dedican a la producción de caña de azúcar y elaboran panela, que se distribuye en bloques en ese cantón. “El sabor era único, pero no tenían facilidades para distribuirla en la provincia y producirla a mayor escala”, dice el emprendedor.

Salinas señala que la panela de Pichincha era de muy buena calidad, pero que los bloques eran muy grandes y dificultaban su manipulación y corte. “A mí me recomendaron consumirla por una gastritis que tenía, pero no era fácil de diluir en las bebidas”.

Salinas se asoció con la familia Mendoza, que lleva 80 años elaborando panela en Pichincha, Manabí. Con ellos, en su pequeña planta artesanal se hicieron los primeros estudios de solubilidad, para lograr una fórmula que sin dejar de ser orgánica ni perder el sabor típico tuviera mejor textura y fuera fácil de diluir en agua, jugos o bebidas calientes.

De ahí nació el primer sabor, que se distribuyó en cubitos de panela que se podían consumir como caramelo o utilizarlos para endulzar las bebidas. “Estábamos emocionados por lo logrado, pero sentíamos que podíamos mejorar. Así que tratamos de innovar”.

En la planta, los estudios continuaron y pronto la panela empezó a mezclarse con el extracto de la maracuyá y posteriormente con el de naranja y limón. “Escogimos estos sabores, porque son los que más se consumen en Ecuador”.

María José Zambrano consume el producto de Panelabitas hace dos meses. Ella lo consiguió en un supermercado de Manta. Esta joven manabita señala que lo utiliza como energizante cuando va al gimnasio. “En una botella de agua agregó un cubito con sabor a maracuyá y lo consumo mientras hago ejercicio. Solo tiene 30 calorías y es un producto orgánico”.

La inversión inicial para levantar este negocio fue de unos USD 10 000, que se utilizaron adecuar la planta, mejorar los trapiches en los que se extrae la caña de azúcar, así como para adquirir los envases, etiquetas y tramitar permisos.

La producción diaria con la que empezaron fue de 100 cajas. Pero en un año ya ha aumentado a 300 cajas al día. La proyección del emprendimiento es ingresar a las cadenas de supermercados del país. “Ya tenemos los permisos sanitarios y hemos logrado posicionar el producto en la provincia. Estamos en negociaciones”.