Redacción Quito
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A esta pareja la farra en chiva le dura quince años

En diciembre se conmemora la fundación de Quito y uno de los actores de las fiestas son las chivas. Estas son vehículos de transporte que se usan en áreas rurales del país. Pero en diciembre las chivas se adaptan para ser parte de las fiestas.

Desde finales de noviembre de cada año, estos vehículos realizan recorridos y a ritmo de banda de pueblo ponen a bailar a los quiteños y a los turistas.

Esa algarabía llamó la atención de Diego Artunduaga en 1996. Él era estudiante de medicina y necesitaba un ingreso extra. Él y su esposa Sarita Garcés pensaron en comprar una chiva y ofrecer los recorridos. Entonces, para mediados de 1997 reunieron 20 millones de sucres (USD 5 000 al cambio de le época) y adquirieron una chiva, fabricada en Manabí. Así nació La Chiva de Mi Pueblo.

Para diciembre de ese año, luego de una pintada y una ‘maquillada’, la unidad salió a trabajar. En esas fiestas de Quito, según Artunduaga, recuperó la mitad de su inversión (10 millones de sucres, USD 2 500 al cambio de la época). Para 1998, ya con la experiencia del año anterior, decidió colocar la información de su negocio en las páginas amarillas y alquiló tres unidades más, también desde Manabí.

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Hoy, el emprendimiento tiene 10 unidades propias, de las cuales siete circulan en Quito, dos en Guayaquil y una en Santo Domingo. Siete son chivatecas que es el servicio preferido por los clientes (de cada 10 pedidos, 8 prefieren la chivateca). ¿Y qué es una chivateca? Es un vehículo sin asientos con una plataforma en la que se arma la fiesta con luces, música de banda o discomóvil.

Artunduaga explica que la modificación de cada unidad representó unos USD 30 000. Las chivas fueron remodeladas. Además, se les cambiaron los frenos y se colocaron seguridades en la parte superior de las unidades.

Al mes, el emprendimiento tiene unos 40 contratos. Eso permitió que el año pasado facture unos USD 170 000. El principal problema del negocio es la falta de permisos para la circulación de las unidades. Para cada contrato, el matrimonio Artunduaga Garcés gestiona en el Municipio de Quito un permiso de circulación, que cuesta USD 50. Por esa razón, según Garcés, han pensado si seguir o no con la tradición quiteña o buscar otros mercados en el país.

David Monje contrató el año pasado el servicio por su cumpleaños. Contrató una chivateca y el recorrido fue por la zona de La Mariscal y en Centro Histórico de Quito. “El servicio fue perfecto”.

Otro cliente fue Irene Cadena. En la chivateca celebró su despedida de soltera. A ella y sus amigas le obsequiaron pitos, sombreros y canelazos- “Fue superchévere. Bailamos reggaetón, salsa, merengue y la buena banda de pueblo”.

Datos de las chivas

  • Turismo. El emprendimiento tiene una chiva pequeña que recoge a los clientes en los hoteles. Es para grupos que no superen las 10 personas.
  • Los recorridos. Las unidades se trasladan a todas las ciudades del Ecuador. Han viajado a Ambato, Guaranda, Riobamba, Puyo, Shell. Allí, sus principales clientes son los municipios de las localidades.