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En la reserva natural La Segua, en el cantón Chone, los montuvios manabitas pescan el chame desde tempranas horas y así aseguran la producción. Foto: Juan Carlos Pérez para LÍDERES

En la reserva natural La Segua, en el cantón Chone, los montuvios manabitas pescan el chame desde tempranas horas y así aseguran la producción. Foto: Juan Carlos Pérez para LÍDERES

La pesca del chame integra al montuvio

19 de abril de 2017 14:21

La pesca del chame es una forma de integración característica de las familias montuvias de la provincia de Manabí .

Durante años los habitantes de los cantones Chone y Tosagua, en el norte de la tierra manabita explotan este pez en piscinas artificiales y en el humedal La Segua.

Para los montuvios de estas zonas es una tradición que data desde sus antepasados y que fue una de las múltiples actividades que se ingeniaron para subsistir.

La cifra sobre cuántas familias están involucradas en la pesca de este producto no están cuantificadas, pero los mismos pescadores estiman que son 100 familias.

La mitad está agrupada en la Asociación para la Explotación y Recuperación del Chame.
Las familias madrugan y se organizan en grupos de hasta cinco para cada jornada de pesca.

Van en lanchas o pequeñas embarcaciones que se conocen como pangas a través de las cuales se adentran hasta los sitios donde abunda el chame.

Llevan trasmallos y baldes para acompañar la faena que debe empezar puntual porque entre más temprano sea, más productiva puede ser la jornada.

Teresa Mendoza es dueña de una piscina de tres hectáreas dentro del humedal La Segua, en Chone. Allí produce y conserva el producto como parte de una iniciativa de preservación.

Ella sabe, por ejemplo, que los sitios donde se forman lechuguinos son potencialmente aprovechables para la pesca porque el chame llega en manadas.

Eso ocurre en época de invierno y para que la captura sea más efectiva es necesario cercar la zona con al menos un día de anticipación, explica Mendoza.

Los pescadores recurren a una red grande que tienden alrededor de los islotes y que apuntalan con maderos de caña guadúa.

Al día siguiente llevan recipientes plásticos para capturar de manera manual la producción.

Los montuvios deben saber guardar el equilibrio mientras pescan, porque lo hacen sobre terrenos movedizos que no dan opción para un movimiento brusco porque de lo contrario caen al agua y eso les hace perder tiempo.

Verónica García, presidenta de la Asociación para la Explotación y Recuperación del Chame, comenta que la organización va más allá del hecho de capturar el pez.
Las familias comercializan el producto por años en pequeñas tiendas que construyeron en las márgenes de las carreteras entre Chone y Tosagua.

José Cedeño lo vende a la altura del kilómetro 59 de ese eje vial y para cautivar a sus clientes exhibe el chame con sus manos, casi simulando el dedo alzado como se lo hace cuando se anticipa la parada de un bus.

De esa forma hay unas 30 personas que ofertan este producto de agua dulce en esa ruta.
Los clientes compran siete unidades por USD 10 y en casa lo degustan ya sea frito o apanado.

Julio Zambrano, otro comerciante, indica que el uso que se le da al chame es variado, pues además se lo emplea para preparar el boyo de pescado.

La misma Asociación para la Explotación y Recuperación del Chame incursionó en la elaboración de una hamburguesa con base en la carne del chame.

El emprendimiento comenzó el 5 de marzo pasado y es apoyado por el Ministerio de Agricultura Ganadería Acuacultura y Pesca y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Estas entidades proporcionaron a la organización de 28 500 alevines y 180 sacos de alimentos para producir el chame en sus zonas y para que luego sea utilizado para procesar la hamburguesa.

La Asociación trabaja bajo pedidos, pero por ahora les hacen encargos de hasta 30 unidades.El chame también es motivo de un festival en Chone.