Redacción Quito
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Con piedras, caña y cactus decora hogares y oficinas

Jorge Witt talla madera desde hace 40 años. En sus arreglos utiliza caña guadúa y piedra pómez. En promedio factura USD 500 al mes.

En el taller de Jorge Witt se siente un ambiente de serenidad y tranquilidad. La pasividad del local contrasta con el bullicio que comúnmente se vive en el sector de La Floresta, centro norte de Quito, donde está su emprendimiento.

Witt toma un cincel entre sus manos y empieza a tallar una pedazo de piedra pómez, mientras cuenta que este arte lo aprendió de su padre, cuando era niño, hace unos 40 años. Desde el 2005, puso a funcionar su taller con el objetivo de desarrollar y rentabilizar este oficio.

El material pétreo con el que trabaja lo compra cada seis meses en canteras cercanas a Latacunga (Cotopaxi). Con precisión milimétrica traza las guías donde el taladro formará un cuenco, para albergar árboles enanos de ciprés o palmeras. Con violetas, rosales, cactus y plantas de ají, también diseña jardines miniatura. Elabora -bajo pedido- hasta 15 macetas al mes, que valen hasta USD 80 cada una.

Alicia Granda gastó USD 25 en diciembre. “Me gustó mucho el trabajo de Witt. Lo compré para decorar el comedor”.

Witt señala que hasta el momento no ha invertido en publicidad. Su estrategia -según explica- es crear arreglos estéticos. “Así se exhiben con gusto y hay quienes preguntan donde se pueden comprar”.

El taller alcanza una facturación al mes de USD 500 en promedio. El emprendedor construyó su propio local, donde ha invertido USD 25 000 en maquinaria.

Su participación en la Feria de las Cosas Lindas, en diciembre, fue la primera exhibición de sus productos. “Un día antes de que iniciara me confirmaron la oportunidad pues estaba en lista de espera. Vendí unos USD 2 400 en siete días”. Otro de los elementos que caracterizan el trabajo de Witt es la caña guadúa que se cosecha a los cinco años de sembrado.

La caña guadúa crece en zonas de clima subtropical, como Santo Domingo de los Tsáchilas y el noroccidente de Pichincha.

Witt también la siembra en el patio de su casa, junto con plantas ornamentales para sus decoraciones. Cuenta que esta planta podría ser una opción frente a la deforestación de bosques, debido a su resistencia y nobleza al tallado.

“A los siete meses la caña ya tiene el grosor y altura que mantendrá en toda su vida. La tala se debe realizar de acuerdo al calendario lunar”, señala Witt, y explica que las técnicas ancestrales para talar árboles determinan que el corte se debe realizar en los cuatro días de luna nueva.

Ma. Paulina Naranjo recibió un arreglo de Witt para decorar su oficina. “He leído sobre las propiedades del cactus para atraer la radiación del sol. Creo que podría ayudarme a controlar la radiación de los aparatos eléctricos de mi escritorio”.