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La acción de protesta del sábado tuvo efectos algo más livianos que en las jornadas precedentes, aunque de todos modos conllevó la cancelación de 74 de los 160 vuelos intercontinentales previstos, así como de un 20 % de los correspondientes a mercancías.

La acción de protesta del sábado tuvo efectos algo más livianos que en las jornadas precedentes, aunque de todos modos conllevó la cancelación de 74 de los 160 vuelos intercontinentales previstos, así como de un 20 % de los correspondientes a mercancías. Foto: Paul Zinken/ EFE.

Los pilotos de Lufthansa abren una tregua incierta en su campaña de huelgas

21 de marzo de 2015 11:32

Los pilotos de la aerolínea alemana Lufthansa volverán previsiblemente a sus puestos este domingo, 22 de marzo del 2015, tras cuatro días de una huelga que derivó en la suspensión de la mitad de los vuelos previstos y sin que se perciba un acercamiento de posiciones con la dirección de la compañía. La acción de protesta del sábado tuvo efectos algo más livianos que en las jornadas precedentes, aunque de todos modos conllevó la cancelación de 74 de los 160 vuelos intercontinentales previstos, así como de un 20 % de los correspondientes a mercancías.

Se estima que ello afectó a unos 20 000 pasajeros, que se suman a los 220 000 que sufrieron las consecuencias de las suspensiones en los vuelos nacionales o europeos -el miércoles y el viernes, con unos 750 cancelaciones por día de los 1 400 vuelos previstos- o en los de largo recorrido y carga -el jueves-.

Se trata de la duodécima campaña de huelgas en los últimos doce meses de ese colectivo profesional, integrado por aproximadamente 5 400 pilotos de la primera aerolínea de Alemania. Ha sido, además, la más larga en la serie de acciones de protesta de sus pilotos, con el agravante de que primero se anunció -el lunes por la noche- para la jornada del miércoles, para verse luego extendida con nuevos anuncios para los días siguientes.

El sindicato Vereinigung Cockpit había advertido de que los cambios en su campaña de huelgas se comunicarían con 24 horas de antelación, por lo que se da por hecho que mañana no habrá huelga, puesto que no ha habido tal anuncio. La esperada reanudación de las actividades pasada la medianoche de este sábado se interpreta, sin embargo, como una pausa en la lucha de los pilotos, no como un alivio de su conflicto laboral, ya que fuentes de Cockpit han apuntado a un retorno a la huelga coincidiendo con la Semana Santa.

La campaña de los pilotos se centra en la defensa de su sistema de jubilaciones anticipadas, pero además está enmarcada en la resistencia interna de la plantilla contra los planes de su dirección, determinada a reforzar sus filiales de bajo coste Germanwings y Eurowings, en detrimento de la compañía matriz.

La dura competencia de otras compañías aéreas ha hecho mella en la aerolínea 'insignia' de la primera economía europea y la dirección está inmersa en una reestructuración destinada a plantarles cara, lo que los pilotos perciben como una amenaza. La dirección de Lufthansa considera desproporcionada una huelga que, además, daña gravemente su imagen de aerolínea sólida, por lo que organizó en estos cuatro días de huelga un operativo para evitar el temido caos en los aeropuertos y las colas de pasajeros reclamando soluciones a la suspensión de su vuelo.

La compañía organizó así un operativo para que los pasajeros fueran advertidos a tiempo, vía correo electrónico o mensajes de telefonía móvil, de las suspensiones. Asimismo se ofrecieron a los clientes varias alternativas, desde el reembolso de los pasajes hasta cambios gratuitos de fecha o destino, así como recolocación en trayectos equivalentes de otras compañías o en ferrocarril en los vuelos nacionales.

Lufthansa y los pilotos negocian desde hace un año el convenio colectivo sin haber llegado a un acuerdo en el sistema de jubilaciones anticipadas, que hasta ahora pagaba por completo la empresa a los miembros del colectivo.

La aerolínea se propone retrasar la edad de jubilación anticipada para las nuevas contrataciones y no quiere asumir la totalidad de sus costes. Más allá de la cuestión de las jubilaciones, el objetivo de la aerolínea es que se modifique la ley para los convenios colectivos en las empresas y ha propuesto una regulación especial para la infraestructura del transporte. Por su parte, la ministra de Trabajo, la socialdemócrata Andrea Nahles, quiere evitar con una propuesta de ley que en una misma empresa existan diferentes convenios salariales para cada grupo de trabajo.

Al caso de Lufthansa se suma el de la compañía de trenes Deutsche Bahn, en que asimismo un sector de sus empleados -los maquinistas- paralizó durante cuatro días el tráfico ferroviario del país, desde su condición de minoría dentro del conjunto de su plantilla