El Hornero empezó con un local en la González Suárez, en Quito, a finales de la década de 1970. Foto: Archivo / LÍDERES

El Hornero empezó con un local en la González Suárez, en Quito, a finales de la década de 1970. Foto: Archivo / LÍDERES

REDACCIÓN QUITO (I)
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La pizzería que surgió con cuatro ingenieros

22 de noviembre de 2016 10:55

Hace 38 años dos ecuatorianos y dos uruguayos decidieron abrir una pizzería.
La idea surgió luego de que estos cuatro ingenieros construyeran un edificio en la González Suárez. Todos los departamentos se arrendaron o vendieron, pero al cabo de un año la planta baja seguía desocupada.

Entonces los socios uruguayos convencieron a los demás de abrir una pizzería con receta de su país. Así nació El Hornero.

Como todos los accionistas eran ingenieros y desconocían el arte de preparar pizzas, tomaron la decisión de invitar a Luis Alberto Cardozo, maestro pizzero de Montevideo, para formar parte de este emprendimiento.

Cardozo falleció hace algunos años y sus restos descansan en Ecuador. Su legado en el país está en las recetas y la forma de preparar las pizzas en los 13 locales y ocho franquicias que tiene El Hornero en la actualidad.

Sandra Rosenfeld, gerenta de marketing, comenta que el éxito de la pizzería tomó tiempo. A finales de los años 70 la costumbre de comer fuera de la casa no estaba muy arraigada en la cultura quiteña. Por eso el restaurante no tuvo mucha acogida al inicio.

La fama del negocio llegó de manera paulatina gracias a los jóvenes que asistían el domingo a la iglesia El Girón y después de la misa aprovechaban para comer una pizza que llamaba la atención por ser cuadrada.

Cinco años de haber inaugurado el primer local, la pizzería empezó a tener largas filas de personas que esperaban ser atendidas; la demanda permitió abrir una sucursal en la Veintimilla y Amazonas, (centro-norte de Quito).

La intención era ofrecer un espacio cercano al primer restaurante y dar mayor comodidad a los usuarios. El segundo local también fue un éxito y los emprendedores decidieron expandirse con nuevos locales en distintos puntos de Quito.

Actualmente El Hornero factura cerca de 1 millón de dólares al mes, da trabajo a más de 420 personas y está presente en Quito, Guayaquil, Salinas, Santo Domingo, Ibarra, Esmeraldas, Machachi y la Mitad del Mundo.

Rosenfeld considera que el éxito de la marca se debe a que el producto que oferta es sano, natural, sabroso, accesible y nacional, pues aunque la idea viene de Uruguay el 99,8% de los ingredientes que usan en sus diferentes recetas son ecuatorianos.

Este año, de desaceleración económica, El Hornero no ha cerrado ni ha abierto locales, pero sus propietarios esperan inaugurar una nueva sucursal en Quitumbe en el 2017. “Quizá nos animemos a abrir franquicias en otros países como Colombia, la idea sería exportar nuestros productos para que el sabor no varíe”, dice Rosenfeld.

Con el paso de los años la pizzería se ha visto en la necesidad de crecer en varias áreas. Hoy cuentan con su propia quesería y con plantaciones de orégano, tomate, rúcula y una variedad de productos que usan con frecuencia en sus recetas.

Según la gerenta de marketing de la cadena de comida, los retos para el próximo año serán mantener la calidad, modernizarse, ofrecer novedades en el menú y no elevar los precios, mismos que se han mantenido durante los últimos cuatro años.