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La presidenta Cristina Fernández y su vicepresidente Amado Boudou (i). Foto: Carlos Brigo / EFE
Natalia Kidd Agencia EFE / Buenos Aires
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La polémica de la estadística oficial no cesa en Argentina

La polémica en torno a las estadísticas oficiales en Argentina no ceja: tras el lanzamiento de un nuevo índice de inflación en sustitución de otro que estuvo bajo sospecha durante siete años, ahora las dudas se ciernen sobre la medición del Producto Interior Bruto (PIB).

Los consultores privados advertían que desde el 2007 el indicador oficial de la inflación era inferior al real y tenían sospechas de que el cálculo del PIB estaba, por el contrario, sobrestimado para apoyar el discurso oficial que aseguraba que Argentina crecía a "tasas chinas".

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) parece haberles dado la razón al presentar un nuevo informe sobre el PIB, que toma como año de base el 2004 y no 1993, como hasta ahora.

El resultado: una expansión del PIB del 3% en el 2013, bastante menor al crecimiento del 4,9% registrado el año pasado según el Estimador de la Actividad Económica (Emae), un anticipo provisional mensual que se utiliza luego para medir la variación del PIB.

El año pasado el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya había instado a Argentina a presentar un indicador confiable de inflación y del PIB. Los economistas celebraron el "sinceramiento" del Indec, aunque, como contrapartida, criticaron al Ejecutivo de Cristina Fernández por la presunta manipulación de los datos en los últimos siete años.

Lo cierto es que un PIB del 3% en el 2013 se acerca al 2,9% de expansión que en promedio calcularon las consultoras privadas. Según el Gobierno, la diferencia se debe a que el Emae del 2013, cuyo resultado fue difundido hace un mes, a diferencia del nuevo PIB, fue calculado con el año base 1993.

Pero no son pocos los que relacionan la sorpresiva corrección en el cálculo del PIB con la cruda realidad de una economía argentina acuciada por menores ingresos de divisas vía exportaciones e inversiones extranjeras y por la pérdida de reservas monetarias.

Según la consultora Ecolatina, el Ejecutivo "tomó noción de que inflar el crecimiento del 2013 tendrá un impacto negativo significativo sobre las reservas a fines del corriente año y decidió blanquear el crecimiento del PIB en el 2013".

De hecho, al anunciar una expansión de la economía menor al 3,22%, Argentina se librará este año de pagar unos USD 3 500 millones por el rendimiento de los cupones de títulos de deuda atados al crecimiento económico del país.3% fue el dato de crecimiento de la economía el 2013.