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Fidel Márquez, rector de la Ecotec, ha sido también profesor de la UEES. Foto: Enrique Pesantes / LÍDERES

Fidel Márquez, rector de la Ecotec, ha sido también profesor de la UEES. Foto: Enrique Pesantes / LÍDERES

Lo policíaco y el ‘boom’ marcan sus preferencias

28 de septiembre de 2017 15:52


Fue en su juventud un apasionado ‘martiano’ como la gran mayoría de los cubanos con cierto nivel de cultura, pero también lector la literatura no autorizada en la isla.

El cubano Fidel Márquez, doctor en ciencias económicas y rector de la Universidad Ecotec, tuvo que leer los 28 tomos de las obras completas de José Martí. En esa misma época consumía literatura poco divulgada en la isla, libros que pasaban de mano en mano casi de forma clandestina. Entre ellos estaban la ‘Rebelión en la granja’, novela satírica del británico George Orwell o toda la obra del ahora Premio Nobel de Literatura peruano, Mario Vargas Llosa.

La niñez se le había ido leyendo en la biblioteca novelas de aventuras de Emilio Salgari, Robert Louis Stevenson o Julio Verne, jugando ajedrez y voleibol, por las tardes. La literatura latinoamericana -sobre todo los autores del ‘boom’- marcaron una etapa de su vida. Recita a autores como José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Mario Benedetti, Guillermo Cabrera Infante, Eduardo Galeano, Gabriel García Márquez o el propio Vargas Llosa, “sin importar la tendencia ideológica, son monstruos de las letras”, dice.

“Creo que todos los latinoamericanos debemos leer la obra de Gabo, es una obligación”, dice Márquez, economista especializado en temas como población y desarrollo, teoría económica, economía política y relaciones económicas internacionales.

La novela policiaca está entre sus predilecciones, historias de detectives tan dispares como Hércules Poirot; de la británica Agatha Christie; Sherlock Holmes, del escocés sir Arthur Conan Doyle; o el propio Mario Conde, de su compatriota, el cubano Leonardo Padura. “En Cuba también leía a Luis Rogelio Nogueras, un escritor de novela policiaca poco conocido afuera, pero muy recomendable. También, me interesa la novela policíaca contemporánea”, explica el catedrático, que llegó al Ecotec hace una década y desde hace ocho años funge como rector. (Llegó al Ecuador en 1997, se casó con una ecuatoriana y se naturalizó tres años después. Tiene tres hijos ecuatorianos).

“Los economistas deberíamos leer un poco más de filosofía para lograr entender porqué el mundos se comporta de la forma como lo hace. La historia de la filosofía, que es la madre de todas las ciencias, debería ser obligatoria en todas las carreras”, indica.

En economía siempre vuelve a los clásicos: Adam Smith, David Ricardo, William A. Petri, John Maynard Keynes, Milton Friedman, Friedrich Hayek o Joseph Schumpeter. “Si no hubiera tenido amor a la lectura, no hubiera podido ser académico, quien no tenga el hábito de leer, puede tener muchos cartones pero no va a ser un profesional”, sentencia.

La profesionalidad tiene que ver para él con la capacidad de adaptación al cambio, y los libros -la literatura- abren el camino al conocimiento de la historia y de entornos interculturales, dice. “Si usted estudia una profesión y después no sabe cómo adaptarse a las nuevas situaciones no es un profesional y no va a poder desempeñarse como tal”.

Mi libro de cabecera

‘Hacia una dinámica del desarrollo latinoamericano’. El argentino Raúl Prébisch creó el estructuralismo latinoamericano, una teoría económica propia de la región. “El libro refleja los orígenes del subdesarrollo latinoamericano, que no ha variado desde los 60”.