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La política agrícola reduce efectos negativos

En el agro

Entre los agricultores ecuatorianos, las posibilidades de abrir las fronteras por un acuerdo comercial requiere de una política de Estado. Si bien la apertura se daría escalonadamente (según el producto, se definiría los años para abrir completamente el mercado) hace falta dinamizar los procesos productivos. Así lo asegura el ingeniero agrónomo Fernando Zambrano.

Según este especialista, cuando el país estaba en las mesas de negociaciones, tanto con EE.UU. como con la Unión Europea (UE), se llegaba al mismo punto: Ecuador no está en capacidad aún para competir de igual a igual.

"Si el Gobierno negocia un acuerdo comercial de este tipo, debería adelantarse y desde ya empezar a modernizar el agro. Eso se logra con reformas agrarias importantes y apoyo financiero, para que el agro genere valor agregado. De lo contrario, las salvaguardias o los estímulos (subsidios) no contrarrestarán los bajos precios de producción de estas regiones más desarrolladas".

Hace varios años, por ejemplo, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) presentó un estudio sobre el posible impacto de un TLC con EE.UU. en el sector agrícola. En el documento se mencionaba que "el comercio agropecuario del Ecuador hacia los EEUU está concentrado en pocos productos, 50 de ellos representan el 98% del total".

Las entidades agrarias del país han detectado que hay sectores que podrían tener un impacto negativo: los cereales, principalmente arroz y maíz, oleaginosas (palma africana, soya y girasoles), papa, azúcar, cárnicos (bovino, porcino, y partes de aves), y lácteos.