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En la comunidad de San Luis, en los alrededores de Riobamba, se encuentra la planta de lácteos Prasol. Allí se procesa leche pasteurizada y derivados como yogur y quesos. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES.

En la comunidad de San Luis, en los alrededores de Riobamba, se encuentra la planta de lácteos Prasol. Allí se procesa leche pasteurizada y derivados como yogur y quesos. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES.

El precio de la leche atrae a más agricultores

24 de mayo de 2015 15:42

A pesar de que la agricultura aún es la actividad más recurrente en Chimborazo, cada año centenares de campesinos deciden dejarla de lado para dedicarse a la ganadería. El precio estable, el amplio mercado y los pocos riesgos que representa producir leche motivan a los agricultores a cambiar sus sembríos por pastos para ganado y vacas.

En Pungalá, una parroquia a 40 minutos de Riobamba, el cambio de actividad es más evidente. Hasta hace 10 años, ese lugar era reconocido por la producción de cebolla que abastecía los mercados de la zona centro del país, pero hoy el 85% de la población se dedica a la producción de leche.

Para Luis Quillay, por ejemplo, la rutina empieza antes de que salga el sol; a las 04:00 él ya se encuentra en sus terrenos, ordeñando a las 22 vacas de su propiedad. Cada día obtiene cerca de 250 litros de leche, que vende a USD 0,40 a los carros recolectores que a esa hora ya recorren los caminos vecinales que conectan a Pungalá.

“La producción de leche es prácticamente un sueldo seguro. Basta con cuidar bien a las ‘vaquitas’ y ellas nos dan de comer, mientras que para obtener ganancias de los cultivos todo depende de la suerte”, afirma Quillay.

Él conoce bien esta realidad, pues vio cómo las heladas, las plagas y las enfermedades, acabaron con enormes extensiones de cultivos en su comunidad. Además, sabe bien que la leche que se produce en Chimborazo es cotizada por las grandes empresas de lácteos.

Actualmente en Pungalá se producen 25 000 litros de leche diarios que se envían a empresas de Cañar y Azuay. En esa parroquia prácticamente se duplicó la producción con relación a la que se obtenía hace 10 años y para el 2015 espera alcanzar los 50 000 litros.

“La producción lechera le trajo progreso a nuestra parroquia. Por eso decidimos iniciar un proyecto para entregar ejemplares de raza mejorada a los productores, para que así puedan incrementar su producción, nos apoyamos con instituciones como el Magap”, afirma Efraín Allayca, vicepresidente del Gobierno Parroquial.

Las empresas lecheras con más influencia en el área ganadera de Chimborazo son Nutrileche y Toni; compran el 73% de los 361 133 litros que se producen a diario en la provincia. “Ellos exigen mayor calidad en la leche que les entregamos, tenemos que cumplir parámetros estrictos, pero de igual forma nos pagan más y eso nos beneficia a todos, porque nos han obligado a competir y a mejorar los procesos”, dice Inés Fualongo.

Ella habita en la comunidad Tinajeras, en Chunchi, un cantón situado al sur de la provincia. Ese sector también sustituyó los cultivos por pastos y forrajes para alimentar al ganado. “Es el pan de cada día. Las vaquitas nos dan de comer”, cuenta mientras coloca con cuidado la leche en dos recipientes metálicos. Hace 10 años, en esta comunidad, los cultivos de arveja, papa y maíz cubrían casi todo el terreno, pero con frecuencia se perdían por las heladas.

Además, de que la crianza de vacunos implica menores riesgos de pérdida, los productores también se motivaron con los programas de ayuda estatal que se impulsaron para favorecer a los ganaderos de Chimborazo, por eso optaron por un cambio de actividad.

En el sur de la provincia la rutina es similar. Cada mañana centenares de carros recolectores equipados con tanques metálicos de cada firma recorren la Panamericana Sur. Desde las 08:00, los ganaderos se ubican a lo largo de la vía para entregar su producción.

Para Pedro Santillán, propietario de la empresa Prasol, la presencia de las grandes empresas de lácteos incrementó la competitividad en el mercado. “Ellos son los que le ponen el precio, por eso hay mucha competencia entre empresas lácteas. Nosotros pagamos entre USD 0,40 y 0,45, dependiendo de las ofertas que hagan las otras empresas a los productores”.

En su empresa se procesan cada día entre 18 000 y 20 000 litros, que en su mayoría provienen de Urbina, Chambo, Ilapo y Pungalá. Allí se procesa leche pasteurizada y derivados como yogur y quesos. La mayor cantidad parte de su producción se envía a Milagro, Quevedo y Guayaquil, pero sus entregas se hacen en todo el país.