La azuaya Piedad Ulloa tiene su local comercial en el Centro Municipal de Artesanías, en el centro de Cuenca. Foto: Giovanni Astudillo / LÍDERES

La azuaya Piedad Ulloa tiene su local comercial en el Centro Municipal de Artesanías, en el centro de Cuenca. Foto: Giovanni Astudillo / LÍDERES

Redacción Cuenca
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Estas prendas tejidas ganan mercado

6 de junio de 2016 16:00

El tejido con la técnica del ikat es un legado en su familia, que vive en la comunidad de Bullcay, en el cantón azuayo de Gualaceo. Piedad Ulloa Rodas aprendió este oficio de sus padres Arcadio y Zoila y estos de sus antepasados. Ella siguió la tradición y les enseñó a sus cuatro hijos.

El ikat es una técnica laboriosa de tejido y su nombre proviene de la lengua malaya; significa anudar o atar. En Gualaceo están los principales de talleres como el de Ulloa, quien abrió hace dos años un local en el Centro Municipal de Artesanías, en el centro de Cuenca. Su objetivo fue mejorar la comercialización de sus prendas.

Desde hace 35 años, ella elabora la tradicional macana, que es un tipo de chal que es parte del traje típico de la chola cuencana y que, en la actualidad, es demandado por los extranjeros que residen en la capital azuaya o que llegan por turismo, señala Ulloa.

El 70% de sus clientes es europeo o estadounidense y el resto es azuayo de las zonas urbana y rural. Cada mes ella comercializa más de 80 prendas, de las cuales la mitad es macanas o chales, tanto en su local de Cuenca como en el taller en Bullcay.

Los meses de mayor demanda van de mayo a septiembre y en diciembre. “Es la época de mayor afluencia de turistas extranjeros en el Austro y en Navidad hay cuencanos que les gusta dar una prenda representativa”.

A Augusta Cárdenas le fascina lucir las macanas en cualquier compromiso social. A ella le gusta visitar el local de Ulloa para mirar los nuevos modelos. “Son prendas de buena calidad y son elegantes para cualquier ocasión”.

Desde hace cuatro años, Ulloa diversificó sus productos y elabora cinturones, bolsos, capas, ponchos, bufandas, tapetes, capuchas e, incluso, zapatos de mujer tejidos con la técnica del ikat.

En calzado tiene cuatro modelos que son los botines, tacos, zapatillas y alpargatas. Tienen suelas convencionales y el recubrimiento superior es tejido. El cliente puede escoger el color y el diseño y se le confecciona a medida considerando el tipo de empeine, añade la artesana.

Esta apuesta es parte de las sugerencias que recibe de sus clientes y por el asesoramiento de la diseñadora de textiles, Belén Cuenca. Entre otros aportes, Ulloa destaca la renovación constante de modelos y el uso de nuevas tonalidades, según las tendencias de moda.
Además, está por colocar la marca Tejidos Ikat en sus prendas, que las promociona a través de las redes sociales como Facebook.

Ulloa dice que este trabajo es laborioso. “Para tener lista una macana se necesitan tres días de trabajo”. Ella detalla los pasos que se necesitan en el proceso.

El primero es obtener los tintes naturales. Sus padres le ensañaron a utilizar elementos como el nogal. “Las hojas se machacan y son hervidas durante tres horas para obtener el color del nogal”. Con las cáscaras de los tallos se obtiene otra tonalidad y con el fruto conocido como tocte se logra otra coloración.

Otra opción es el gusano de la cochinilla, que se encuentra en la tuna. Es blanco, pero al aplastarlo se obtiene una tonalidad rosada. También se utilizan plantas como molle, altamisa, ñagcha, chilco... para conseguir otros colores.

El siguiente paso es teñir el hilo de algodón. Antes se usaba lana de borrego, pero se cambió porque esta producía alergias en la piel. “El algodón es más suave y la prenda tiene un mejor brillo”, señala Ulloa. Después de que se seca el hilo se realiza el urdido, una técnica que consiste en enlazar u ordenar los hilos.

Se necesitan 800 hebras para obtener un chal y allí se decide el diseño que tendrá. Los siguientes pasos son soguear, teñir otra vez, secar, tejer y anudar. “Pese a ser laborioso, es un trabajo que me gusta porque jugamos con los colores y los diseños. Hay que ser muy creativos”, dice Ulloa.

Según ella, su objetivo es mantener el precio de sus creaciones para atraer a más clientes y que se difunda esta técnica ancestral de tejido que identifica al Austro.

Otros detalles

Una declaración
. El pasado 9 de julio de 2015, la técnica del ikat fue declarada como patrimonio cultural inmaterial del Estado por parte del Ministerio de Cultura y Patrimonio. La mayor cantidad de artesanos está en los poblados Bullcay y Buzhún, en el cantón Gualaceo.

Los precios. Una macana en Tejidos Ikat cuesta USD 35, en cualquier diseño o tonalidad. Un par de zapatos tiene el precio de USD 28, las bufandas en 15, los bolsos en 25 y los cinturones 8,50,

Las más costosas. Las capas son las prendas que cuestan más porque su tamaño. El precio es de USD 80. Los ponchos se venden en USD 48.