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En Cenit hay talleres de corte y confección, bisutería para elaborar aretes con material reciclado y más. Foto: Pavel Calahorrano/LÍDERES

En Cenit hay talleres de corte y confección, bisutería para elaborar aretes con material reciclado y más. Foto: Pavel Calahorrano/LÍDERES

Un proyecto para evitar el trabajo en la calle

16 de febrero de 2017 13:32

Las maletas o los aretes, las tarjetas con material reciclado o los muñecos. Los cortes de cabello o la cerámica. Estos son algunos de los bienes y servicios que se ofertan en los talleres de Nadena.

Se trata de una iniciativa que cobija a las familias del Centro de la Niña Trabajadora (Cenit) para que se capaciten y puedan emprender negocios. Corte y confección, belleza, papelería, cerámica y bisutería son los talleres a los que pueden acceder las mujeres en este centro ubicado en la calle Huacho y José Peralta, tras la estación sur del Trole, en Quito.
La idea nació hace cuatro años con el objetivo de sacar a las mujeres de las calles y brindarles una opción de crecimiento personal y familiar, explica Ruth Rosero, directora de la institución.

Un ejemplo de constancia es Silvia Herrera, una joven mujer que se capacitó en este centro. Ella hizo sus estudios en el lugar, se graduó y salió a trabajar en talleres de confección y en las calles.

Este último trabajo fue cansado y peligroso, recuerda. Comenta que no se sabe el riesgo de trabajar en una vereda o en un esquina.

Ante ello decidió apartarse de las calles y seguir los cursos.

Su decisión fue acertada. Su dedicación y esfuerzo hicieron que se convierta en profesora del Centro y ayude a otras personas.

Ahora, tiene a su cargo a 21 mujeres, algunas son madres. Asimismo, capacita a nueve adolescentes que buscan una alternativa al trabajo informal. “Cambió el rumbo
de mi vida, porque la calle es un riesgo constante y más con hijos”.

El producto estrella de este taller son los bolsos y mochilas que realizan con materiales amigables con el ambiente, como el yute. El diseño es otro de los atractivos de los artículos porque a través de ellos resaltan lo nacional con animales o paisajes andinos.
Las mujeres producen entre 50 y 75 maletas al mes. No solo colocan el producto en el mercado local sino que exportan a Alemania.

Otro de los talleres que llama la atención de Nadena, nombre que resume la expresión “nada de nada”, es el de bisutería. El curso está a cargo de Selena Aponte, quien está un año en este Centro.
La joven enseña a otras seis mujeres el arte de elaborar aretes con material reciclado. La producción se vende en Ecuador y Japón.

En ese país les apoya Down to Earth, que es una compañía japonesa que impulsa el comercio justo. La idea es que se reorganicen los talleres y se forme un tejido social de las mujeres que laboran en el Cenit, explicó Juan Yangui, uno de los voluntarios.

Con su llegada y la de otros voluntarios, los procesos de elaboración de los aretes mejoraron. Los tiempos de producción bajaron de 2 horas a 30 minutos.

En promedio, las mujeres de este taller ganan entre USD 60 y 80, mensuales. La producción alcanza 200 pares. Pero las trabajadoras le apuestan a más y a mejorar el producto, afirma Yangui.

En este proyecto también se realizan los talleres de peluquería, los cuales tienen gran acogida por los capitalinos. Son casi 15 mujeres que estudian belleza.

A esto se suma el taller de papel reciclado, que se utiliza para la elaboración de tarjetas. Este producto también se exporta a Alemania. La fecha de mayor demanda es el Día de la Madre.