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La iniciativa surgió como una forma de mostrar la naturaleza expresada en el manglar, con una propuesta de cuidado al ecosistema. Foto: Marcel Bonilla / LÍDERES

La iniciativa surgió como una forma de mostrar la naturaleza expresada en el manglar, con una propuesta de cuidado al ecosistema. Foto: Marcel Bonilla / LÍDERES

Un proyecto turístico junto al manglar del río Esmeraldas

23 de octubre de 2017 15:48

Desde la orilla se observa el verdor del mangle y los pescadores artesanales mientras reman sobre sus canoas para pescar en la desembocadura del río Esmeraldas.

La brisa y un suave olor a naranjo se sienten a pocos metros de la reserva de manglar, donde anidan aves y es el hábitat de especies marinas como el bagre.

Allí funciona Marina-Ecovida, un proyecto turístico inspirado en el manglar y aprovechado por nativos de la zona de Pianguapí y la isla Luis Vargas Torres.

El manglar tiene una estrecha relación con el pueblo afro de Esmeraldas, porque es ahí donde se entretejen historias que han dado vida a leyendas y personajes históricos, explica la antropóloga Eunice Villegas, del Centro Internacional de Diversidad Cultural de Esmeraldas.

Tras el lanzamiento del proyecto turístico hace dos meses, la acogida del sitio ha sido satisfactoria, porque ha permitido a los turistas navegar por el interior del manglar y observar pelícanos, garzas, piqueros, gaviotas y gaviotines, señala Rodrigo Albornoz, administrador del proyecto.

Los guías nativos no solo hablan del manglar, también recuerdan las historias que identifican a los afroesmeraldeños como La Tunda y Riviel, dos de los personajes mitológicos de Esmeraldas.

Tatiana Chacha, una de las visitantes, dice que la iniciativa permite disfrutar del manglar y conocer más de la cultura de Esmeraldas, porque durante el recorrido se puede observar a hombres con sus atarrayas y anzuelos.

Este recorrido empieza desde la playa de Las Palmas, puede ser vía terrestre, en bicicletas, o por el mar a bordo de una lancha, hasta llegar a la desembocadura del río Esmeradas, en Tachina.

Los dueños del proyecto han adecuado un puerto, donde se acodera una barcaza usada para el recorrido fluvial, con capacidad para 20 personas.

Los turistas pueden degustar de un coctel de coco y conocer la belleza del río Esmeraldas.
Entre las historias que se cuentan están el arribo de los españoles, que navegaron por ese río, y el 21 de septiembre de 1 526. El administrador del proyecto explica que la iniciativa surgió como una forma de mostrar la naturaleza expresada en el manglar, con una propuesta de cuidado a la ecología del sector.

Por eso el proyecto turístico tiene una visión amplia de la cultura y el turismo, que deben ir de la mano aprovechando lo mítico de Esmeraldas y su gastronomía, que es parte de esta ruta turística, explica Rodrigo Albornoz.

El viaje por el estuario termina con la degustación de una variedad de platos típicos, que se comparten a la orilla del río. Allí se degusta el tradicional tapa’o esmeraldeño, langostas al ajillo, cebiches de langostinos, concha y camarón, así como los encoca’os de cangrejo azul y de pescado.

Martín Pineda, propietario del negocio, explica que el proyecto busca mantener la relación entre la cultura esmeraldeña y el turismo, aprovechando el manglar, y el rescate de una zona que sirve de amortiguamiento de la ciudad. Los turistas tienen pueden pasear en barcaza, recorrer en motos acuáticas y pescar en el muelle.