Isaac Risco y Daniel García. La Habana y Miami, DPA
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El puerto de Mariel da un salto del éxodo a los negocios

El puerto de Mariel fue una vía de salida y ahora lo será de entrada. Más de treinta años después de que 125 000 cubanos abandonaran su país rumbo a EE.UU., el Gobierno de la isla espera que por esas mismas aguas llegue una inversión extranjera que revitalice la economía.

La renovación del puerto, situado unos 45 kilómetros al oeste de La Habana, es considerada como una de las "obras más importantes" de los últimos años en Cuba. Con el objetivo de atraer compañías y capital extranjeros, el gobierno de Raúl Castro ofrece beneficios fiscales y asegura que las empresas "no podrán ser expropiadas", pero expertos y potenciales inversores miran aún con escepticismo el megaproyecto que ha contado con una fuerte inversión de Brasil.

Habrá "plena protección y seguridad en el territorio nacional" para las empresas, aseguró el martes el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de la isla, Rodrigo Malmierca, frente a varios empresarios y diplomáticos extranjeros en La Habana. "La inversiones extranjeras no pueden ser expropiadas", enfatizó durante la Feria Internacional de La Habana, donde calificó también la proyectada zona económica especial como "la llave del Golfo de México".

La llamada Zona de Desarrollo Especial de Mariel, similar a las zonas francas que impulsaron el desarrollo económico chino a finales de los 70, abrió sus puertas a la inversión extranjera oficialmente el 1 de noviembre. El parque industrial comprende 465,4 kilómetros cuadrados.

Las principales dudas de los posibles inversores pueden girar en torno a la contratación de la mano de obra. El personal local será contratado a través de una agencia del Estado cubano, una práctica habitual desde que la isla se abrió al capital extranjero en los 90. "Ahí está de nuevo el asunto de la remuneración de esa mano de obra, que va a beneficiar sobre todo al Gobierno y no al trabajador promedio", apuntó Jorge Duany, director del Cuban Research Institute de la Florida International University.

Otra de las dudas la plantea la aún pendiente reforma monetaria en la isla, donde rigen dos monedas desde los 90. El gobierno de Castro anunció hace poco la unificación paulatina del peso convertible (CUC), equivalente al dólar y con el que operan las empresas extranjeras, y el peso cubano (CUP), en el que se pagan los salarios estatales.