Cristina Márquez Redacción Riobamba / LÍDERES
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La quinua asoció a más de 1600 familias

En Chimborazo, 1 632 familias indígenas encontraron en la asociatividad una oportunidad. La Corporación de Productores Orgánicos Biotaita Chimborazo (Coprobich) exporta quinua a EE.UU. y Francia.

La organización comercializa el cereal en el extranjero desde el 2010. Cada año se envía a la empresa Inca Organics, en EE.UU., entre 50 y 60 toneladas empacadas en saquillos de 25 libras. Cada tonelada cuesta USD 5 260. La misma cantidad, se envía a la empresa Ethiquable, en Francia, en presentaciones de 500 gramos que cuestan USD 2,35 por caja.

Antes de fundar la Corporación, los productores comercializaban la quinua por su cuenta. José Sagñay recuerda que hasta hace ocho años la quinua casi no generaba réditos económicos y la mayor parte de la cosecha se destinaba al consumo propio. "Estábamos decepcionados. A pesar de tener muy buena calidad, era rechazada en el mercado local. La gente la consumía muy poco", cuenta Sagñay. De hecho, en esa época eran los intermediarios quienes ponían el precio al quintal, que llegaba a costar hasta USD 30.

En el 2006, los presidentes de las comunidades con más producción de quinua de Riobamba, Colta y Guamote decidieron unirse e integrar la Coprobich. En un inicio la Corporación se asoció como colectivo a la empresa Sumak Life, que se fundó en las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador, pero después de dos años decidieron independizarse y ser una empresa comunitaria.

"Comenzar un negocio propio siempre es difícil, pero con los dirigentes nos reunimos y decidimos dejar de solo proveedores para convertirnos en empresarios y comercializadores", dice Abelino Morocho, presidente de Coprobich.

El panorama cambió. El primer paso fue deshacerse de los abonos químicos para obtener una certificación de cultivos orgánicos. Para eso recibieron capacitaciones del Ministerio de Agricultura (Magap) y de otras instituciones.

"Aprendimos a preparar bocashi, té de humus y plaguicidas naturales. Son formas más económicas de cuidar el cultivo y más sanas para nuestros consumidores", cuenta Morocho. Además, cada productor hizo aportes mensuales para adquirir un terreno e instalar un centro de acopio y una planta procesadora.

La corporación invirtió USD 15 000 en la compra del terreno y el Gobierno Nacional, a través del Magap aportó USD 530 000 para la construcción de la infraestructura y la adquisición de maquinaria para tecnificar el proceso de lavado, pulido y secado de la quinua.

Cada octubre, cuando concluye la época de cosecha, los productores entregan el cereal en la bodega de la Corporación, ubicada en Cajabamba. Cada entrega se pesa, se codifica y pasa por una estricta revisión de calidad. Después se procesa en la planta. Allí laboran 13 personas que se capacitaron en el manejo de las maquinarias, asimismo en el empacado y envío del producto.


JAPÓN ALISTA VEHÍCULOS DE HIDRÓGENO

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Japón quiere liderar la carrera para imponer el hidrógeno como fuente de energía limpia en el ámbito doméstico y en la automoción y para ello ha trazado una hoja de ruta que busca su uso generalizado en el país asiático para 2040.

El plan forma parte de la estrategia económica del Gobierno del actual primer ministro, Shinzo Abe, que aboga por recuperar la innovación tecnológica de las grandes corporaciones niponas como motor de crecimiento.

Dos de los principales fabricantes de vehículos nacionales, Toyota y Honda, están a punto de lanzar ya sus primeros modelos alimentados con hidrógeno (las cuales emiten vapor de agua a la atmósfera en vez de dióxido de carbono) producidas en serie. Y pese a que Toyota ya explicó que su modelo saldría a la venta en Japón en torno a marzo de 2015 por un precio de USD 69 500, un importe lejos de ser competitivo, el Gobierno de Abe ha salido al paso anunciando la semana pasada un plan de subsidios especiales.

El programa, que beneficiará también al futuro modelo de Honda, recortará el precio del coche de Toyota hasta USD 48 900. Aunque quede lejos del bolsillo de un hogar medio, el precio será lo suficientemente asequible como para permitir renovar sus flotas a las grandes compañías de taxis japonesas o a ministerios.

Esta fórmula ya se utilizó para sacar a flote en Japón al Prius de Toyota, el primer híbrido que se empezó a fabricar en serie en 1997 y cuyo precio inicial estaba en torno a los USD 20 000 de la época.

Para atajar otro gran obstáculo que de momento impide extender el uso del vehículo de hidrógeno -la inexistencia de una red de estaciones de recarga- el Partido Liberal Demócrata de Abe medita también ayudas de hasta USD 1,9 millones por cada hidrogenera nueva. EFE