Daniel, Jaime y Carlos Saltos están al frente de la Hostería Kasadasa construida hace 11 años, en el baipás Quito-Quevedo de Santo Domingo. Fotos: Juan Carlos Pérez para LÍDERES

Daniel, Jaime y Carlos Saltos están al frente de la Hostería Kasadasa construida hace 11 años, en el baipás Quito-Quevedo de Santo Domingo. Fotos: Juan Carlos Pérez para LÍDERES

María Victoria Espinosa (I)
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Las redes sociales les generan clientes

14 de junio de 2016 09:54

La web es un aliado de la Hostería Kasadasa para captar clientes nacionales y extranjeros. A través de las redes sociales, por ejemplo, se logran entre cuatro y 10 reservas a la semana.
Los clientes se contactan a través de una fan page de Facebook, un canal que les permite llegar a cerca de 200 000 personas.

Hasta el 2008, la publicidad se realizó tradicionalmente a través de los medios de comunicación radiales de Santo Domingo, que es donde se encuentra ubicada la hostería.
Se hacían concursos o se ofertaban descuentos. Pero con las redes sociales y la página web se logró ingresar al mercado de la Sierra, que en la actualidad representa al 80% de su clientela.

En la hostería se ofertan paquetes desde USD 25 hasta 50. Estos incluyen hospedaje, un desayuno típico, el uso de instalaciones (hidromasaje, turco, piscina, karaoke, salones, río, entre otros) y recorridos a las cascadas de Alluriquín, el bosque La Perla de La Concordia y las comunas tsáchilas.

Para el propietario de la Hostería Kasadasa, Jaime Saltos, una de las ventajas de ubicarse en Santo Domingo de los Tsáchilas es que las hosterías pueden ofrecer más opciones además del hospedaje. “Una de las intenciones del crear este negocio era ser parte del desarrollo turístico de la provincia. Por eso se promociona los lugares nativos, que son únicos en el país”.

El recorrido que mayor acogida tiene es el de la comuna tsáchila Chigüilpe. Allí los turistas pueden visitar el museo etnográfico de la nacionalidad. Henry Calazacón es uno de los guías. Él asegura que el trabajo de las hosterías y operadoras turísticas ha permitido que el sitio se conozca fuera del país.

En el caso de Kasadasa, entre 300 y 400 turistas visitan la comuna cada año. En su mayoría son grupos de la Sierra conformados por estudiantes, familias o adultos mayores. Ese tipo de turistas culturales son captados por un vendedor, que visita los planteles de provincias como Tungurahua con paquetes educativos que también incluyen la visita al jardín botánico Julio Marrero, ubicado en el centro de Santo Domingo.

Los huéspedes internacionales también se sienten intrigados por la cultura tsáchila. Kasadasa recibe dos grupos de visitantes extranjeros americanos, en junio y octubre.

Son voluntarios de organizaciones cristianas, que hacen labor social en el país. Esos grupos llegan desde hace ocho años a la hostería. “Tenemos espacios verdes que le brindan al turista extranjero tranquilidad y un contacto con la naturaleza, pero en un ambiente confortable”, asegura Carlos Saltos, administrador de Kasadasa.

El estadounidense Daniel Godwin ubicó a la hostería por medio de la página web, hace ocho años. Desde entonces visita la hostería. “Es un lugar rodeado de naturaleza, pero queda muy cerca de la ciudad”, señaló.

Según Saltos, mantener el grupo de extranjeros es un reto. “Nos esforzamos para que el menú se adapte a sus costumbres, pero a la vez tengan un toque de nuestra cultura”.

La estrategia es confiar en la segunda generación de la familia: Daniel y Carlos Saltos estudiaron carreras afines al turismo para innovar en los servicios.

Las inversiones también cuentan. USD 600 000 en 10 años han servido, entre otros temas, para levantar un bloque de habitaciones tipo suite, para las personas que buscan relajarse en un ambiente natural, pero con mayor comodidad. Además se remodeló uno de los dos salones de eventos. “Debemos renovarnos constantemente para brindar mejores servicios”.