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Pedro Maldonado O. / Redacción Quito / LÍDERES
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La región tiene índices de innovación poco alentadores

Hay muchas razones posibles por las que las empresas de América Latina y el Caribe crecen tan lentamente como lo hacen y una de ellas es la falta de innovación. La frase resulta dura, pero es parte del informe elaborado por el Banco Mundial y presentado el pasado 5 de diciembre, titulado: 'El emprendimiento en América Latina, muchas empresas y poca innovación'.

El estudio añade que las empresas de la región introducen productos nuevos con menos frecuencia que las empresas de otras economías similares. También sostiene que la gestión de los emprendedores de gama alta suele estar lejos de las mejores prácticas en el ámbito global, que las empresas invierten poco en investigación y desarrollo (I+D) y que la actividad en materia de patentes está por debajo de los niveles de referencia.

Por eso, en el informe se señala que la probabilidad de haber introducido un producto nuevo por parte de las empresas de América Latina está 20 puntos porcentuales por debajo de la observada en las empresas de países de ingreso mediano de Europa y Asia Central.

"La intensidad de la innovación suele ser escasa o inadecuada para estimular la productividad", es otra de las conclusiones del reporte del Banco Mundial.

Tomás Villón, decano de la facultad de Ingenierías de la Universidad de las Américas, reconoce que lo dicho en el estudio es una realidad. "América Latina es rica en recursos naturales, mineros, agrícolas, energéticos… Tenemos todo y parece mentira que ese escenario sea una causa para que no seamos innovadores. Se prefiere explotar la naturaleza en lugar de innovar".

En su análisis, este catedrático considera que América Latina genera mucha protección al producto nacional y eso origina que las empresas no estén en condiciones de competir internacionalmente. La consecuencia, asegura Villón, es que se generan barreras arancelarias para que la producción sea consumida en el mercado interno, que "no es tan exigente como los mercados externos y eso hace que seamos menos innovadores que otras regiones".

El estudio del Banco Mundial compara lo que ocurre en América Latina y otras regiones. La inversión promedio en I+D de las cinco economías más grandes de la región equivale a dos tercios de la de China si se expresa como porcentaje del valor agregado del sector manufacturero y a un tercio si se expresa como porcentaje del PIB.

Para la firma ecuatoriana Pronaca, la región aún no puede competir en investigación de ciencia básica y por tanto en innovación tecnológica de alto nivel, porque no cuenta con los recursos ni la infraestructura de otras regiones. Sin embargo, la brecha se está reduciendo con la globalización de la información y de las relaciones científicas. "Estas permiten la integración de América Latina al contexto mundial de investigación".

Mientras el estudio del Banco Mundial se analizaba la semana pasada, la Comisión Europea abrió el 11 de diciembre la convocatoria para financiar proyectos científicos y de investigación entre 2014 y 2015, con fondos de hasta 15 000 millones de euros (USD 20 631 millones), como parte de su plan para potenciar la innovación hasta 2020.

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